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VENECIA 2018 Orizzonti

Crítica: Un giorno all’improvviso

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- VENECIA 2018: Ciro D’Emilio toma una perspectiva inesperadamente oscura para mostrar la vida de las familias monoparentales trabajadoras en el empobrecido sur de Italia

Crítica: Un giorno all’improvviso
Anna Foglietta y Giampiero De Concilio en Un giorno all'improvviso

En Italia, según el estereotipo, los hijos son muy cercanos a sus madres y las idolatran como a santas. Según las películas presentadas este año en las secciones paralelas del Festival de Venecia, parece que hay algo de verdad detrás del estereotipo. Durante la Semana Internacional de la Crítica, Saremo giovani e bellissimi [+lee también:
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, de Ciro D’Emilio, cuenta la problemática relación entre una madre dependiente y desamparada y su hijo adolescente, que tiene que hacerse cargo de los dos. En ambos casos, los papeles de los hijos y los adultos se invierten y, sospechosamente, la figura paterna está siempre ausente.

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Antonio (Giampiero De Concilio), de dieciséis años, y su madre (Anna Foglietta) tienen un pequeño huerto de limones, al que alude el título internacional de la película: If Life Gives You Lemons (“Si la vida te da limones”), que sugiere que la vida de los personajes no es fácil. Pero no solo es difícil, la vida de esta familia monoparental de clase trabajadora de la región de Campania es sorprendentemente triste y gris. Antonio deja los estudios para poder encargarse de todo, reparte su tiempo entre los entrenamientos de fútbol, el huerto de limones, su trabajo a tiempo parcial en una gasolinera y sobre todo encargarse de su madre, que tiene problemas mentales. Todo esto consiguiendo que el trabajador social no descubra su forma de vida, dificilísima para cualquiera, pero sobre todo para un chico de su edad.  

Cuando se presenta la oportunidad de formar parte de un equipo profesional de fútbol, Ciro D’Emilio, el director y guionista de la película, no opta por que el personaje pueda seguir sus sueños, que sería la trama narrativa inocente y previsible. El pueblo donde vive el protagonista es acogedor pero muy pobre, está muy deteriorado y sobretodo es muy difícil poder escapar de ahí. Para sus habitantes, cada día es como el anterior, la vida sigue un guion en bucle nada beneficioso para ellos. El deporte es el sueño típico de los niños y en esta historia podría haber sido una forma de salvar al protagonista o al menos de darle esperanza, pero al final se muestra como otra industria más cuyo único interés es el dinero. La crítica al desequilibrio económico es una constante en Un giorno all’improvviso.

Con gran atención al detalle en la descripción de la vida del sur de Italia, incluyendo el dialecto napolitano, que crea una frontera lingüística con sus compatriotas norteños, Un giorno all’improvviso es una película íntima pero sombría, que se presenta como una obra muy personal. La actuación de Giampiero De Concilio es en ocasiones emocionantemente auténtica y la fotografía de Salvatore Landi es intransigente y concreta, como requiere la trama. En conclusión, la primera película de D’Emilio es seria y sin pretensiones y su honestidad compensa cualquier carencia que pueda tener.

Un giorno all’improvviso es una producción italiana de Lungta Film y RAI Cinema. La película está distribuida internacionalmente por True Colours.

(Traducción del inglés por Pedro Andueza González)

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