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TORONTO 2018 Platform

Crítica: Angelo

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- TORONTO 2018: Inspirándose en la polémica figura de Angelo Soliman, el austriaco Markus Schleinzer firma un drama de época extremadamente contemporáneo sobre la aceptación del otro

Crítica: Angelo
Makita Samba en Angelo

Tras forjarse una reputación como director de casting, el austriaco Markus Schleinzer ha colaborado con numerosos cineastas de su país, incluyendo a Jessica HausnerUlrich Seidl y Michael Haneke. En el 2011, su provocador debut, Michael [+lee también:
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, fue seleccionado en la Competición Oficial de Cannes, y en el 2014, coescribió el drama de época Casanova Variations [+lee también:
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, de Michael Sturminger. Siete años después de debutar como realizador, Schleinzer vuelve con su segundo largometraje, Angelo [+lee también:
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, prestrenado en la sección Platform del 43er Festival Internacional de Cine de Toronto.

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A comienzos del siglo XVIII, un niño de diez años es secuestrado en África y llevado a Europa. Tras ser vendido a una condesa (Alba Rohrwacher), le bautizan como “Angelo” (Kenny Nzogang), se convierte en el nuevo tesoro exótico de su colección y es "civilizado" mediante un experimento educativo. Mientras va creciendo al servicio de un nuevo dueño, Angelo (ahora interpretado por Makita Samba) se convierte en sirviente y representa historias ficticias de África para entretener a la alta sociedad ilustrada. Su éxito le lleva todavía más alto, y acaba codeándose con el emperador de Austria. Cuando decide casarse en secreto con Magdalena (Larisa Faber), una joven criada blanda, Angelo lo pierde todo. A pesar de su aceptación inicial por parte de la élite vienesa, este error cambiará inevitablemente el curso de su futuro.

Dividido en cinco capítulos, el drama histórico se basa en la historia real de Angelo Soliman, una de las figuras más polémicas de la Ilustración vienesa. A Schleinzer le fascinaba, así que investigó más sobre su personalidad. Su biografía es bastante fragmentaria, y se sabe poco sobre su infancia y juventud en particular, así que una buena parte del guion es ficticia, y ha sido coescrita entre el director y Alexander Brom. Suele hablarse de Soliman como un ejemplo de lo que en Europa se percibía como integración cultural en el XVIII. La alta, noble y educada sociedad quería simultáneamente explorar lo desconocido y tratar de reflejar su propia vanidad y superioridad en la otredad de adornos exóticos, incluyendo seres humanos. Europa estaba intentando crear una nueva identidad cultural explotando todo lo que fuera diferente.

Este planteamiento paradójico hace de Angelo un film tanto histórico como contemporáneo. El papel de Soliman tiene múltiples interpretaciones cuando se le considera a lo largo de los siglos, y Schleinzer se esfuerza por lograr un delicado equilibrio entre su aceptación social y su adaptación, pues Angelo debe hacerse transparente. Gracias a sus habilidades camaleónicas, Soliman evoluciona, y después de ser un esclavo, se convierte en uno de los principales masones, adquiriendo un estatus de aparente igualdad con la aristocracia de Viena. Sin embargo, a pesar de su esfuerzo por conseguir la integración completa en un entorno ajeno, la misma sociedad que le secuestró sigue evitándole de forma activa. La superficialidad de su aceptación se refleja cruelmente en cada fase de su vida.

La solemnidad de la historia se ve potenciada por las ambientaciones —meticulosamente cuidadas— de cada capítulo de la vida de Angelo. Filmada en formato académico por el experimentado director de fotografía Gerald Kerkletz y ambientada en decorados obra de los diseñadores de producción Andreas Sobotka y  Martin Reiter, cada escena deja al espectador con un sentimiento de extraño vacío a medida que la historia se desarrolla, sobre todo porque el pasado todavía se parece demasiado al presente. Schleinzer sugiere que este comportamiento racista tan profundamente enraizado hacia aquellos que son "diferentes" no ha cambiado desde el siglo XVIII, especialmente ahora, en esta otra Europa "moderna, culta y unida", en la que tales cuestiones sociales y raciales ya se zanjaron pero están replanteándose, y en la que la tolerancia de la gente hacia los "otros" está desvaneciéndose a un ritmo alarmante.

Angelo es una coproducción austriaca y luxemburguesa de Alexander Glehr y Franz Novotny (Novotny & Novotny Filmproduktion) junto con Bady MinckAlexander Dumreicher-Ivanceanu (Amour Fou Luxembourg) y Markus Schleinzer. La agencia parisina Playtime se ocupa de las ventas internacionales.

(Traducción del inglés)

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