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LONDRES 2018

Crítica: The White Crow

por 

- El tercer trabajo como director de Ralph Fiennes narra la defección del bailarín ruso Rudolf Nureyev durante ese ballet que fue Guerra Fría

Crítica: The White Crow
Oleg Ivenko en The White Crow

El gran bailarín ruso Rudolf Nureyev es el eje sobre el que gira el hipnotizante biopic de  Ralph Fiennes The White Crow [+lee también:
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, que se proyecta en la Create Gala del Festival de Londres. La cinta, escrita por el legendario dramaturgo David Hare a partir de la biografía de Julie Kavanagh Rudolf Nureyev: The Life (2007), tiene la estructura de una danza, dando pasos atrás y adelante en el tiempo y moviéndose en círculos para contar la historia de este ruso que nació en un tren y que, gracias a la confianza en sí mismo, el compromiso y la voluntad, llegó a ser el mejor bailarín de ballet del mundo. Su carácter de revelación (tanto para sí mismo como para el mundo del ballet) reside en su deseo de bailar los roles masculinos con el mismo entusiasmo y lucimiento sin límites como los femeninos, convirtiéndose así en la primera estrella masculina del ballet.  Fiennes se centra en la ambición sin límites de Nureyev, mucho más que en sus atisbos de bisexualidad, aunque las fabulosas secuencias de danza son solo el preludio del tenso ballet de la Guerra Fría, cuyo centro es la intensa escena final en el Aeropuerto París Le Bourget, en 1961, en la que asistimos a la primera defección de un artista soviético durante el conflicto. 

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Interpretado por el bailarín ruso Oleg Ivenko, que debuta en el cine, Nureyev es retratado como un personaje seguro de sí mismo e impulsado por el deseo de convertirse en el mejor bailarín del mundo. Hará todo lo que sea necesario para conseguirlo. "¡Todos sabrán quién soy!", declara mientras cuando no está absorto en el cuadro La balsa de Medusa, del romántico francés Théodore Géricault. Pero Nureyev tiene un lado oscuro, y aunque resulta fácil comprender por qué el coreógrafo Jerome Robbins le describió como "un artista, un animal y un gilip*llas", a Fiennes le interesa más mostrarnos al artista torturado, trazando un retrato mayormente comprensivo del bailarín y reflexionando sobre las implicaciones de sacrificarlo todo para huir de tu patria.

El film arranca y termina con el personaje que interpreta el propio Fiennes, Alexander Ivanovich Pushkin, instructor del gran Ballet Kirov de San Petersburgo, al que piden que explique su relación con Nureyev tras la defección del bailarín. Fotografiada por Mike Eley (Mi prima Rachel [+lee también:
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), la película adopta una estética monocromática siempre que se traslada a los años 30 o 40, y los saltos temporales demuestran la habilidad del montador Barney Pilling (El gran hotel Budapest [+lee también:
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). En 1961, la exitosa aparición de Nureyev en París solo fue el comienzo de una larga noche en los clubs de jazz, donde se hizo amigo de la aristócrata chilena Clara Saint (Adèle Exachopoulos). 

Estamos ante una cinta construida con maestría que sirve de excelente introducción a Nureyev para los que no lo conozcan, aunque otros criticarán el enfoque empático hacia su figura, dado su fama de intratable.

The White Crow es una producción de Montebello Productions (Reino Unido), BBC Films (Reino Unido), Work In Progress (Serbia), Magnolia Mae Productions (EE. UU.) y Metalwork Pictures (EE. UU.). Las ventas internacionales están a cargo de la compañía británica HanWay Films.

(Traducción del inglés)

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