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GIJÓN 2018

Crítica: Lurralde hotzak

por 

- A través de imágenes sugerentes y una narración sencilla pero luminosa, Iratxe Fresneda nos invita a un viaje reflexivo y poético a través de Europa

Crítica: Lurralde hotzak

Iratxe Fresneda y su cine son especies raras en el cine español. Ella es una cineasta vasca que en sus películas construye artefactos en los que las imágenes y los sonidos sirven como herramienta de reflexión que consiguen acercarnos a la realidad, que aparece transformada por el particular filtro de la mirada de Fresneda. Su cine bebe y se inspira en maestros como Theo Angelopoulos, Win Wenders o Rithy Panh, y aunque desde la humildad, hace méritos para poder ser comparado con el trabajo de los mencionados. Lurralde hotzak [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
 se ha estrenado en la sección Llendes del Festival Internacional de Cine de Gijón y es un ejemplo de cine hecho desde la libertad y la honestidad más absolutas.

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Desde el principio queda claro que estamos ante un diario filmado, la voz en off de la directora nos interpela invitándonos a acompañarla en su viaje. El recorrido empieza en las carreteras vascas, visitamos pueblos con hermosos paisajes, detenemos la vista en sus lugareños, imaginamos con la directora el pasado de las ruinas que nos salen al paso... Los textos de Fresneda están cargados de lucidez, alumbran insospechados rincones de nuestro pensamiento y estimulan nuestro apetito por seguir degustando fotogramas.

El ejercicio de viaje filmado sirve también como nave del tiempo. A través de fotografías de Eulalia Abaitua, pionera de la fotografía en España que empezó a retratar el mundo a finales del siglo XIX, Fresneda dialoga con las mujeres que antes que ella ocuparon los lugares que filma, pone el foco sobre vividas que siempre estuvieron al margen, lejos de la gloria de las grandes historias retratadas por el cine a lo largo de la historia.

Los temas tratados en la película son tantos como los que cruzan por el pensamiento de Fresneda cuando observa las imágenes capturadas por su cámara. Si en Berlín las cicatrices arquitectónicas de la ciudad antiguamente dividida y las tiendas que observa desde su hotel, le hacen reflexionar sobre la gentrificación y sus efectos; la visita al museo de Lars von Trier en Dinamarca la lleva a observar con fascinación y plantearse la profunda relación entre el artista y los objetos que dan forma a su arte. Lurralde hotzak se desenvuelve ante el espectador con delicadeza, el carrusel de delicadas imágenes que avanza al ritmo de textos sencillos pero acertados consigue despertar el interés, convirtiendo el visionado en un viaje placentero abierto a nuevas perspectivas.

Sería ingenuo obviar que una película como esta no va a tener fácil llegar a un gran número de espectadores. Pero ese tipo de cifras no son las que han de medir su éxito. El simple hecho de que un trabajo tan personal haya podido realizarse y exhibirse en un festival, es en sí mismo un logro. Contar con miradas únicas, capaces de transmitir modos de entender y percibir el mundo únicos y genuinos, es una de las garantías para la supervivencia de una cinematografía rica y diversa en Europa.

Lurralde hotzak es una producción de Pimpi & Nella Films.

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