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RÓTERDAM 2019 Limelight

Crítica: Coureur

por 

- El director neófito Kenneth Mercken utiliza su propia experiencia como ciclista para indagar en el instinto competitivo y la cultura del dopaje en el deporte

Crítica: Coureur
Niels Willaerts en Coureur

Ningún otro deporte se ha visto envuelto en tantos escándalos relacionados con el dopaje como el ciclismo, y dada la gran cantidad de casos que afectan a este deporte, no es raro que tantos directores de cine hayan intentado captar el arte de hacer trampas y el dilema moral inherente. Tras la decepcionante película de Stephen Frears sobre Lance Amstrong, Kenneth Mercken presenta en la sección Limelight del Festival Internacional de Cine de Róterdam el largometraje belgo-italiano Coureur [+lee también:
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entrevista: Kenneth Mercken
ficha del filme
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, ofreciendo una visión sobria y sin lecciones de moral sobre la vida de un ciclista dopado, una vida en la que los deportistas están dispuestos a someterse a cualquier cosa con tal de ganar.

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La sensación de autenticidad de la historia, escrita junto con Monica Stan, es fruto de la experiencia como ciclista del propio director novel Kenneth Mercken. La trama y las cuestiones morales de la película tienen poco que ver con las drogas o las transfusiones de sangre, se centran más bien en la relación del hijo, alter ego del director, Felix Vereecke (representado por Niels Willaerts, actor debutante), y su padre controlador, Mathieu (Koen de Graeve, que nos ofrece una sorprendente y compleja actuación).

Felix empieza a montar en bicicleta obligado por un padre autoritario que ya desde el principio le hace tomar “vitaminas” para mejorar su rendimiento. El instinto competitivo del joven le lleva a rebelarse contra su padre, yéndose a Italia para unirse a un equipo semiprofesional en contra de los deseos de éste. Es en ese momento cuando la película nos presenta un mundo despiadado en el que el recelo entre compañeros y el uso de drogas como la EPO o las transfusiones de sangre son prácticas habituales. Al ser nuevo en este mundo, Felix tiene que demostrar su valía no solo ante sus nuevos compañeros y su padre sino también ante sí mismo. Martijn van Broekhuizen (My Foolish Heart [+lee también:
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), gracias a su experiencia en documentales, nos ofrece las bellísimas escenas de los personajes en bicicleta. El rechazo a la condena del uso de estas sustancias es un enfoque interesante: incluso cuando se destapa un escándalo, el entorno de Felix lo ve como un golpe de mala suerte en vez de criticar el acto en sí como inmoral. El director elige un contexto atractivo para una trama que no es más que otra historia sobre las dificultades del paso de la adolescencia a la edad adulta, en este caso con un protagonista bastante antagónico cuyos comentarios son muy predecibles. La película es especialmente dramática en ciertos momentos en los que el director incluye imágenes de su propia experiencia consiguiendo que Felix resulte al final un personaje empático y no simplemente un adolescente cegado por la rabia.

Coureur ha sido producida por Eurydice Gysel y Koen Mortier a través de Czar Film (Bruselas, Bélgica), coproducida por Climax Films (Bélgica), Kino Produzioni (Italia), Canvas, RTBF y BNP Paribas Fortis Film Finance.La distribución internacional está gestionada por Intramovies (Italia). Paradiso Filmed Entertainment se encarga de la distribución en Benelux.

(Traducción del inglés por Pedro Andueza González)

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