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SOLEURA 2019

Crítica: Digitalkarma

por 

- Mark Olexa y Francesca Scalisi retratan de una forma muy honesta y veraz la vida de una chica de Bangladesh cuyos deseos son incompatibles con la cruda realidad

Crítica: Digitalkarma

El dúo ítalo-suizo formado por los directores Francesca Scalisi y Mark Olexa presenta su segundo largometraje: un documental titulado Digitalkarma [+lee también:
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, presentado en competición por el Premio Soleura en las Jornadas de Soleura, y que retrata honesta y verazmente la vida de una joven bangladesí que se encuentra perdida entre sus deseos y la dura realidad.

Tras el estreno de Ligne noire (Premio al Mejor Cortometraje en el Kurzflmtage de Winterhur), que trataba sobre otro misterioso personaje femenino, Digitalkarma relata cuatro años de la vida de Rupa, una joven de Bangladesh. Cuatro años de incesante lucha por cumplir sus sueños: un trabajo digno y útil que le permita independizarse y huir de su predestinada posición como mujer, esposa y madre.

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¿Bastarán su determinación y fortaleza para liberarla de una vida de duro trabajo en las inmensas plantaciones de té y un destino que parece estar ya escrito de antemano? La permisividad de su padre la ha empujado a estudiar para poder huir de un matrimonio forzado como el impuesto a sus hermanas y parece en un principio que esto podría cambiar su destino, como si esta libertad puntual fuese suficiente para luchar contra las antiguas e inflexibles costumbres de todo un país.

Desgraciadamente, la historia de Rupa es muy real y como en toda historia real, se deben tener en cuenta todos los matices para comprenderla. La obligación de casarse con un desconocido y someterse a una vida impuesta es impensable y aberrante para nosotros, ahora bien, si nos negásemos a intentar comprender o al menos investigar los orígenes de esta tradición, nos convertiríamos en cómplices.

Para evitar que Digitalkarma tuviese una perspectiva demasiado occidental de una realidad tan compleja, Mark Olexa y Francesca Scalisi decidieron confiar todo el peso del relato a la propia protagonista. Aunque Rupa no consigue controlar completamente su destino, al menos tiene la oportunidad de escribir su propia historia.

Los directores no influyen directamente en la trama, dan la libertad a la protagonista de contar su historia a través de una especie de diario en imágenes e incluso en ciertas escenas es la propia Rupa la que graba sus vivencias con una cámara digital. Las lágrimas y la rabia llegan al final, durante la boda. Rupa no tiene escapatoria y se aventura en una realidad que siempre había querido evitar. El documental es obra de los directores, obviamente, sobre todo en lo que se refiere al montaje y la puesta en escena, pero no imponen su presencia ni su influencia, no intentan controlar una historia que ya de por sí está repleta de normas y dogmas.

Tras la proyección, un espectador preguntó a los directores si ciertas escenas fueron interpretadas, como si este hecho dañase la veracidad de la historia. En realidad, como nos muestra Digitalkarma, la vida es siempre una actuación. Lo que puede cambiar es la tiranía o la permisividad del director, un guion abierto a la creatividad y a la imaginación o limitado por una autoridad inmutable. Rupa consigue transformar lo que era una película sobre su vida en un relato propio, quizá en un futuro su hija será dueña de su propio destino.

Dok Mobile se ha encargado tanto de la producción como de la distribución internacional de Digitalkarma.

(Traducción del italiano por Pedro Andueza González)

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