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GÖTEBORG 2019

Crítica: Swoon

por 

- La película de Måns Mårlind y Björn Stein, que clausura el Festival de Göteborg, hace gala de un estilo estrambótico que evoca el toque Baz Luhrmann

Crítica: Swoon
Albin Grenholm y Frida Gustavsson en Swoon

John (Albin Grenholm) y Ninni (la modelo Frida Gustavsson) crecen inmersos en la rivalidad que existe entre sus familias. A simple vista, su mundo parece perfecto, pero ambos clanes regentan dos parques de atracciones contiguos e intentan captar a todos los clientes posibles, aunque tengan que jugar sucio. Después de toda una vida de bromas pesadas, se reencuentran siendo adultos en el verano de 1940 y la atracción es inmediata. Pero los protagonistas de Swoon [+lee también:
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, estrenada en la clausura del Festival de Cine de Gotemburgo, también deberán enfrentar otros problemas.

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A los directores Måns Mårlind y Björn Stein, que han trabajado juntos desde que tenían 15 años, no les gusta hacer las cosas de forma gradual: el impresionante estilo visual de Swoon refleja que no teme ser kitsch, sino que lo utiliza en su propio beneficio. Empieza como un relato en torno a un amor olvidado, pero pronto cambia un balcón en Verona por una escalera, un traje de oso, y los amantes se tiran rosas mutuamente en un sueño. Parece divertido porque su extravagancia es, en efecto, muy divertida. Su deseo de entretener recuerda a la icónica estética de Baz Luhrmann, a un volumen tan alto que podría oírse hasta en Sídney.

La película se parece a la locura más destacada de Luhrmann, Moulin Rouge!, con canciones pop pegadizas reimaginadas para encajar en un escenario retro (¿Quién podía imaginar que You Give Love a Bad Name, de Bon Jovi, sonaría tan bien?) y una heroína formidable que destaca sobre todo el reparto. Pero donde Luhrmann hubiese dado rienda suelta a la locura, la purpurina y las ligas, el dúo sueco se contiene, al igual que el reparto. En especial, Pernilla August, que parece estar actuando en un drama social de época sin darse cuenta de la rareza que la rodea. Una prueba de la famosa reserva escandinava.  

Aunque a veces resulte un poco acaparadora, Swoon es muy correcta, y consigue que brillen todos sus elementos prestados. Sin embargo, no logra impresionar en el aspecto emocional, ya que la pareja protagonista es un ejemplo de que no siempre surge la química entre dos personas atractivas; y las numerosas referencias a la agitación política de la época, ralentizan la historia, en lugar de hacerla más profunda. De esta manera, las escenas alegres se ven interrumpidas por el estallido de la violencia y el titular de un periódico pasa por delante de nuestros ojos. Pero queda claro que estos elementos representan la presencia de los directores en la película. Una historia que conserva su inocencia, a pesar del brillo y del CGI (una familiaridad nostálgica que encaja muy bien y captura el momento exacto en que el mundo pierde todo su color). Y la gente empieza a disparar algo más que rosas.

Swoon es una producción desarrollada por Kristina Åberg, de Atmo Production, en coproducción con Parks & Resorts Scandinavia, Nordisk Film, Nordsvensk Filmunderhållning, TV4, Chimney, Mikael Ahlström Films, el Film Capital Stockholm Fund, Filminvestering i Örebro y Spellbound Capital. Será distribuida en Suecia por Nordisk Film, mientras que TrustNordisk gestionará los derechos internacionales.

(Traducción del inglés)

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