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BERLIN 2019 Generation Kplus

Crítica: Kids

por 

- BERLÍN 2019: El primer trabajo en solitario de Nina Wesemann es un tierno documental observacional sobre la infancia en Berlín hoy en día

Crítica: Kids

El Zoo Palast acogió ayer el estreno mundial de otro documental de la sección Generation Kplus de la Berlinale de este año, concretamente Kids [+lee también:
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, el primer largometraje en solitario de Nina Wesemann. Wesemann estudió en la Universidad de Televisión y Cine de Múnich, y ya había trabajado previamente en varios documentales, como Friends and Strangers, de 2012 (codirigida junto a Vera Drude), y First Class Asylum, de 2014 (codirigida junto a Niklas Hoffmann). Esta vez, la directora sigue de cerca las vidas de Emine, Marie, Christian y Arthur durante un año entero. Sus vidas no se cruzan en ningún punto del documental, pero tienen en común que todos son niños de la gran ciudad.

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La primera escena de la película ofrece un sugestivo plano del tranvía S-Bahn atravesando velozmente el sombrío paisaje urbano de Berlín. La directora adopta un enfoque puramente observacional, desde el que captura una serie de momentos íntimos en las vidas de los cuatro niños. Los espectadores los ven realizando actividades del día a día, como jugar con sus amigos y hermanos, hacer grafitis en muros, pasear, celebrar cumpleaños, ir al supermercado y ver la televisión. En esta película, el S-Bahn es una metáfora de las distintas “estaciones” en las vidas de los personajes a la que se recurre ocasionalmente en otras partes de la película.

Los cuatro niños se muestran muy seguros delante de la cámara, y su inocente forma de ver las cosas hace que la película parezca más sincera, entretenida y optimista. Sus distintas personalidades, costumbres y pasatiempos los convierten en personajes únicos e interesantes, al tiempo que le sirven a Wesemann para romper con el estereotipo de que todos los niños están obsesionados por los smartphones y los videojuegos. En esta película, sin embargo, los cuatro personajes solo utilizan estos aparatos en un par de escenas, mientras que pasan gran parte del tiempo al aire libre, leyendo o tocando algún instrumento, y siempre jugando alegremente.

Lo que convierte a Kids en una obra tan especial son algunos de sus diálogos, en los que los niños comparten sus opiniones sobre temas tan importantes como el amor, la muerte, la guerra, la política de Estados Unidos y la crisis de los refugiados. Sus reflexiones, llenas de la simplicidad y la ingenuidad propias de su edad, transmiten un mensaje de esperanza para los años venideros. Por último, también es necesario mencionar la última escena, en la que todos los niños van en diferentes medios de transporte (por ejemplo, en bicicleta o en scooter) sin ningún rumbo fijo. Se trata de un desenlace que cierra, de alguna forma, la historia, y que se puede interpretar como que los niños están siguiendo el camino hacia su futuro y se sienten libres y decididos a medida que se adentran en lo desconocido. En definitiva, el trabajo de Wesemann presenta una estructura simple y una narrativa sólida. La directora ha hecho un gran trabajo al capturar los diversos estados de ánimo de los niños y preadolescentes berlineses, así como al mantener al público expectante. Sería interesante verla explorando algún otro subgénero documental en su próxima película, con suerte con la misma sensibilidad y precisión artística que hemos visto aquí. 

Kids es una producción de Nikole Leykauf en representación de la berlinesa Leykauf Film, en colaboración con la Universidad de Televisión y Cine de Múnich (Munich's University of Film and Television) y Rundfunk Berlin-Brandenburg/ARTE, con sede en Potsdam.

(Traducción del inglés por Inés Seller)

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