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BERLÍN 2019 Forum

Crítica: Progress in the Valley of the People Who Don’t Know

por 

- BERLÍN 2019: Con este documental, Florian Kunert pone sal en las heridas de toda una región alemana, que recientemente ha revolucionado los medios debido a una serie de enfrentamientos xenófobos

Crítica: Progress in the Valley of the People Who Don’t Know

El joven director alemán Florian Kunert (n. 1989) ha presentado su nueva película Progress in the Valley of the People Who Don’t Know [+lee también:
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en la sección Forum de la 69ª edición de la Berlinale, en la que nos trae un documental que tiene un tono sutil pero que produce un efecto duradero en el espectador. Con una sensibilidad sorprendente, retrata una parte de su país natal que se encuentra atrapada entre el pasado y el presente, así como a personas de diferentes culturas que intentan acostumbrarse las unas a las otras. En la República Democrática Alemana (RDA), el término “Valle de los que no saben nada” (“Valley of the Clueless”) se utilizaba para hacer referencia a la región situada demasiado lejos de la frontera entre Alemania del Este y Alemania del Oeste como para recibir retransmisiones occidentales, quedando por tanto desconectada de todas las noticias importantes. 

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Resulta paradójico que precisamente esta región haya estado frecuentemente en el punto de mira de los medios nacionales. Los movimientos neonacionalistas y de extrema derecha han encontrado aquí un terreno aparentemente fértil para cosechar nuevos simpatizantes. Las manifestaciones y los ataques contra los extranjeros han sido especialmente violentos en los últimos años desde que aumentó la oleada de inmigrantes sirios. El experimento de Kunert tiene el objetivo de enfrentar a los veteranos de la RDA con sus nuevos conciudadanos. Se reúnen en una antigua fábrica estatal en ruinas llamada “Fortschritt” (“Progreso”) para recibir una clase de alemán. Mientras los ancianos de la zona pasean por los pasillos llenos de nostalgia, los sirios cuentan lo asombrados que estaban de tener que establecer el campamento allí porque les recordaba demasiado a las ruinas de la guerra en su país de origen. Uno de los resentidos ex trabajadores dice que los refugiados están agradecidos, o al menos deberían estarlo, por haber encontrado un lugar seguro. 

En el transcurso de los acontecimientos que se muestran en pantalla, el público observa cómo ambos bandos hablan constantemente con objetivos encontrados. Esto dota a la película de cierta dimensión irónica, especialmente cuando los refugiados dan detalles sobre su formación profesional y una mujer de la zona, atónita, hace comentarios un tanto ingenuos al respecto; también quiere saber exactamente por qué dejaron Siria, pero su marido, que habla árabe, sugiere evitar esa pregunta en concreto. La película cae de lleno en lo absurdo cuando algunos alemanes visten a tres refugiados con uniformes de los Jóvenes Pioneros de la RDA y juegan a hacerlos desfilar en formación otorgándoles medallas. Parece que por fin han encontrado a alguien que escuche sus lamentos sobre el fin de los “viejos tiempos”, cuando nadie más está dispuesto a hacerlo. Los sirios parecen marionetas sin verdadera identidad para opinar por sí mismos. Aquí se hace evidente el paralelismo con la polémica general en torno a la crisis de refugiados. Casi siempre hablamos de números o de grupos, pero en muy pocas ocasiones nos centramos en los individuos, solo en un contexto legal.

La fuerza del documental de Kunert está en su formato conciso de cortes bruscos que aseguran que no haya secuencias redundantes. Es como si el cineasta se hubiera retirado a un segundo plano para darles a sus personajes todo el protagonismo. Alterna material original con archivos de los años 50 y 60, cuando Alemania del Este y Siria formaron una alianza basada en sus valores comunistas, un momento de júbilo que parece impensable hoy en día y que subraya los cambios que experimenta la humanidad. No se puede hablar de un “progreso” real, por eso el título de la película es irónico. 

Progress in the Valley of the People Who Don't Know es una producción de The Story Bay y de la Kunsthochschule für Medien de Colonia.

(Traducción del inglés por Inés Seller)

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