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ZAGREBDOX 2019

Crítica: Symphony of the Ursus Factory

por 

- Jaśmina Wójcik firma un documental experimental y creativo que conmemora el pasado comunal y socialista de Polonia representando una jornada de trabajo en la difunta fábrica Ursus

Crítica: Symphony of the Ursus Factory

La artista visual y activista Jaśmina Wójcik ha sido premiada en muchas ocasiones por su trabajo, que abarca desde creaciones de vídeo y cuadros hasta proyectos de acceso libre e instalaciones interactivas. A partir de historias de personas individuales, el arte de Wójcik trata de avivar y reconstruir una memoria comunal perdida que relaciona el pasado socialista de Polonia con las capas éticas y la concienciación social del presente. Su primer largo documental, Symphony of the Ursus Factory [+lee también:
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ficha del filme
]
, es una experiencia audiovisual intertemporal que se desarrolló en la edición 2018 de ZagrebDox Pro y compite ahora en la competición internacional del 15º ZagrebDox.

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Emplazada en las afueras de Varsovia, la fábrica Ursus fue uno de los mayores productores de maquinaria agrícola de Europa. Antiguo monumento de la fuerza industrial polaca, la fábrica se extendía 170 hectáreas, producía 100 tractores al día y daba trabajo a 20.000 personas. Tras la caída del comunismo, los niveles de producción descendieron dramáticamente, la fábrica entró en quiebra y los obreros fueron despedidos.

Wójcik visitó la antigua fábrica Ursus hace unos años, sintiendo curiosidad por saber adónde habían ido estas personas. Creó una instalación acústica de acceso libre en el recinto abandonado, empleando entrevistas pregrabadas de antiguos empleados; posteriormente, decidió adoptar un enfoque más activo. Junto a su coguionista, Igor Stokfiszewski, trabajó en un "ensayo hablado" de la fábrica de Ursus, que adoptaría la forma de un diario basado en las historias que habían reunido. Estas entrevistas con los obreros de antaño son un vistazo a un pasado glorioso, o simplemente eficiente, en el que solía haber una comunidad llena de vida en una fábrica muy activa. Durante el proceso, los artistas se dieron cuenta de que a la mayoría de los entrevistados se les había "grabado" la rutina de forma subconsciente, fijándose para siempre en sus vidas.

Este es el momento de inflexión en Symphony of the Ursus Factory, pues en vez de hacer otro documental de entrevistas, Wójcik decide representar un día de trabajo en la fábrica Ursus. La película se divide en tres partes, y comienza con los obreros narrando sus historias mientras se preparan para ir a trabajar; algunos de ellos aún viven en la zona de Ursus, en Varsovia. La parte innovadora y participatoria comienza en cuanto llegan a las ruinas de la fábrica. Allí, en un entorno posapocalíptico, filmado por Kacper Czubak, y sirviéndose de sonidos y memoria corporal, gracias a la coreografía de Rafał Urbacki y la música experimental de Dominik Strycharski, los antiguos trabajadores representan físicamente una jornada completa en su espacio de trabajo, que ya no existe. Fusionando representación en vivo con instalación sonora, reviven físicamente cada gesto y sonido que dio vida a esta comunidad, difuminando los límites entre la realidad auténtica y la ficcionalizada.

Con un concepto impresionante y un lenguaje visual muy logrado, Symphony of the Ursus Factory es toda una conmemoración de una época perdida para siempre, y sobre todo, un homenaje a las personas que trabajaron muy duro para construir la fuerza de Polonia en la actualidad. No obstante, hay algunos elementos de nostalgia que endulzan un poco los hechos, pero resulta aceptable en el marco de un documental híbrido y creativo que roza el realismo socialista. Imbuido de un alma social y comunal que no abunda en la actualidad, el documental se mantiene fiel a estos valores, rindiendo homenaje a la cultura obrera sin descuidar su lado artístico.

Symphony of the Ursus Factory es una coproducción de Wojciech Marczewski y Zuzanna Król para Wajda Studio, con la colaboración de la Mazovia Warsaw Film Commission, MX35, el Warsaw Documentary Film Studio y Kronika Film Studio. La compañía berlinesa Monoduo Films se encarga de las ventas internacionales.

(Traducción del inglés)

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