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PELÍCULAS / CRÍTICAS

Crítica: La biblioteca de los libros rechazados

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- Rémi Bezançon construye una entretenida investigación literaria con un posible engaño como trasfondo, protagonizada por un Fabrice Luchini en muy buena forma

Crítica: La biblioteca de los libros rechazados
Fabrice Luchini en La biblioteca de los libros rechazados

Éxito o fracaso, noticia estrella o papel sucio, marketing imbuido de narración o verdad, la pequeña burbuja elitista de las editoriales parisinas o una distante provincia francesa, pero también puentes que unen los opuestos, confundiendo la realidad y la ficción, difuminando las fronteras: con La biblioteca de los libros rechazados [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, adaptación de la novela homónima de David Foenkinos, estrenada hoy en las salas francesas por Gaumont, Rémi Bezançon se divierte tejiendo un film de tipo híbrido, una investigación literaria con estructura de matrioska, protagonizada por un excelente Fabrice Luchini

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“Un increíble golpe editorial, un tesoro literario encontrado en lo más profundo de Bretaña”. Mientras pasa un fin de semana en casa de su padre, en la península de Crozon, Bretaña, Delphine (Alice Isaaz), que trabaja en un puesto júnior de una gran editorial parisina y vive en pareja con un joven novelista fracasado (Bastien Bouillon), descubre la existencia de una sorprendente “biblioteca de libros rechazados”. Allí, encuentra un manuscrito que la fascina: Las últimas horas de una historia de amor, un relato que cuenta en paralelo el fin de una relación y la agonía del escritor ruso Pushkin. El autor, un tal Henri Pick, falleció recientemente, y tenía una pizzería en la zona; su actividad literaria era un absoluto secreto para su familia, que se quedan atónitos con la noticia (nadie le había visto nunca leer o escribir). 

Tras publicarse y convertirse en un impresionante fenómeno editorial, la novela consigue a la viuda de Pick la invitación a un programa cultural televisivo presentado por el crítico literario Jean-Michel Rouche (Luchini). Cuando expone abiertamente y con bastante antipatía sus dudas sobre la verdadera identidad del autor, Jean-Michel se gana la ira de todos, perdiendo su trabajo y a su mujer. Entonces, el asunto se convierte para él en un asunto personal: “voy a demostrar que Pick no es el autor”. Comienza así una investigación con muchos giros y capas, desde las grandes editoriales hasta las señoras del círculo de lectura de Crozon, desde los cócteles parisinos hasta los cementerios bretones. Junto con Joséphine (Camille Cottin), la hija de Henri Pick, Jean-Michel investiga todas las hipótesis, los callejones sin salida y las nuevas pistas que surgen...

Jugando con el potencial cómico de una investigación policiaca improvisada por un no profesional, cuyo carácter es una mezcla de esnobismo intelectual desmedido y obstinación sin tacto, el film ofrece un papel a la medida de Fabrice Luchini (apoyado firmemente por los demás personajes principales), que sabe mejor que nadie moverse entre la arrogancia exasperante y el asombro conmovedor. Todas las peripecias de esta historia tan (quizás demasiado) bien hilada (el guion es obra del realizador junto con Vanessa Portal) no son más que una especie de pretexto lúdico para ilustrar el hecho de que “todo el mundo puede reconocerse en un libro”, inyectar ficción en su realidad, ilusionarse para vivir mejor. Este distanciamiento refleja una película cuya agradable y sofisticada ligereza posee además un perfume de evanescencia.

Producida por Mandarin Production, con la coproducción delegada de Gaumont y France 2 Cinéma y la compañía belga Scope Pictures como coproductores, La biblioteca de los libros rechazados es vendida internacionalmente por Gaumont y ya ha sido adquirida por 54 países.

(Traducción del francés)

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