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TESALÓNICA DOCUMENTALES 2019

Crítica: In Touch

por 

- En su conmovedor documental, Paweł Ziemilski investiga el significado de "permanecer en contacto"

Crítica: In Touch

Presentado en la competición internacional del Festival de Documentales de Tesalónica, el documental aparentemente sencillo de Paweł Ziemilski In Touch [+lee también:
tráiler
ficha del filme
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es un film que rompe el corazón, pues captura a la perfección la esencia misma de la soledad contemporánea. Un sentimiento menos perceptible en la actualidad gracias a los diferentes dispositivos y apps que prometen "conectar personas", pero lo cierto es que el sufrimiento sigue estando tan presente como siempre. Quizás más todavía, pues durante un momento o dos, todos nuestros seres queridos parecen estar a unos pasos de distancia. Pero cuando la pantalla se apaga de nuevo, el silencio es más insoportable todavía.

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Aunque es plenamente consciente del alcance de la reciente ola de migración polaca, en vez de comentar la decisión de irse que toman algunos de sus compatriotas, Ziemilski se centra en un pequeño pueblo en el que cerca de un tercio de los habitantes hicieron las maletas y se mudaron a Islandia, curiosamente, dejando atrás el paro y la falta de futuro, así como a sus padres. Con sus caras sonrientes o imágenes de baja resolución de sus nuevas vidas proyectadas en las paredes de casas que nunca volverán a ver, o quizás algún año que otro, en Navidad, si el azar lo quiere, el municipio se convierte en una especie de pueblo fantasma. Mientras tanto, suena el sonido molesto, aunque en este caso, bastante esperanzador, que avisa de una llamada entrante de Skype. 

En realidad son dos mundos separados que se unen el tiempo que dura una conversación. Estas charlas suelen ser bastante triviales, pues tras asegurarse de que el interlocutor puede ver y oír bien, los temas giran en torno a una nueva medicina milagrosa o sueños extraños sobre algún familiar; en suma, el tipo de detalles inútiles que se comparten día a día, gracias a la facilidad de la comunicación, que ya no es solo para situaciones de emergencia. Resulta interesante, o irónico, que la distancia puede ayudar a veces a que algunas familias demasiado serias se abran. Hablan de su dolor desbordante y sus emociones de una forma que parecería improbable en circunstancias más normales, o estando plenamente sobrio. De algún modo, esto hace que escuchar sea más duro.

Aunque la cinta está rodada de forma interesante, ni siquiera el breve tiempo de metraje puede esconder el hecho de que In Touch se beneficiaría más del formato del corto, pues el film no tarda en hacerse repetitivo, al menos en lo visual. Por suerte, las historias tienen la capacidad de conectar con el espectador, al igual que las conversaciones, que van desde lo triste hasta lo gracioso; los interlocutores tratan de vomitar tanta información como puedan a lo largo de una charla que siempre es demasiado breve. Los padres que quedaron en Polonia ansían desesperadamente abrazar a sus hijos cuando vuelvan a casa, si es que vuelven alguna vez. Pero mientras llega el momento, lo único que pueden hacer es bailar al ritmo de una canción de amor cursi para pasar el rato. Y brindar con vodka a su salud.

In Touch es una producción de Łukasz Długołęcki y Haukur Hrafnsson, de la compañía polaca NUR, en coproducción con las islandesas Join Motion Pictures, TVP, MX35, Oxymoron y Widok. Las ventas internacionales están a cargo de la NUR Foundation.

(Traducción del inglés)

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