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ONE WORLD PRAGUE 2019

Crítica: Heart of Stone

por 

- La cinta vencedora de la Competición Internacional de One World Prague sigue a un joven afgano refugiado en París que vuelve a su pueblo ocho años más tarde

Crítica: Heart of Stone

El último documental de los directores franceses Claire Billet y Olivier Jobard, Heart of Stone, ganó el premio a la Mejor película en la presente edición del Festival Internacional One World de Cine Documental sobre los Derechos Humanos de Praga (ver las noticias), donde también fue estrenado. La película sigue a un joven refugiado afgano durante ocho años para construir un sendero desde la poco dinámica primera parte, donde el protagonista crece mientras intenta establecerse en París, hasta el final lleno de clichés donde se reúne con su familia en Afganistán.  

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Cuando tenía 12 años, Ghorban Jafari consiguió llegar a París por sus propios medios, desde su pueblo, cerca de Herat, en el noroeste de Afganistán, después de un viaje agotador de 8.000 millas. Lo conocemos con 13 años, mientras lucha por comprender la difícil situación en la que se encuentra por ser un inmigrante ilegal. El cambio constante de hotel y de casa de acogida hasta que el gobierno le conceda algún tipo de documentación que le permita ir al colegio, le causa depresión y frustración, por lo que seguimos su vida a través de las conversaciones que mantiene con un psicoterapeuta. 

Con el paso de los años, se adapta gradualmente y descubre su predilección por el fútbol y la química, a la vez que se interesa por la política francesa. Estas secuencias son más dinámicas que las escenas de la terapia porque Ghorban aparece en entornos más naturales, y porque lo vemos madurar hasta convertirse en un joven parisino, a juzgar por cómo viste y se comporta. Pero todavía no ha resuelto su situación como ciudadano francés, y si no lo consigue antes de cumplir 18 años, podría ser deportado. Los directores intentan crear suspenso con esta situación (quizás sea una buena opción desde punto de vista ético, pero no cinematográfico). La primera hora de la película es bastante monótona y la inversión emocional del espectador es baja, al menos hasta que Ghorban describe su relación con su madre y cómo se fue de su casa sin despedirse.

Cuando cumple 18 años, obtiene la ciudadanía francesa. Se pone en contacto con un amigo de su pueblo vía Facebook, y se entera de que su madre está viva y tiene cuatro hijos más. Ahora, dadas las circunstancias, es la ocasión perfecta para su vuelta (probablemente temporal) a Afganistán.

Aquí es donde la película se vuelve más comprometida, pero también se llena de clichés. El joven, que ya no es afgano ni completamente francés, regresa con regalos para su gran familia. Vemos a sus hermanas probarse botas de fútbol de colores brillantes o asombrarse ante la forma de una botella de perfume en su modesta casa sin agua corriente, mientras Ghorban enseña a su hermano a ponerse una bufanda al estilo parisino. Matan a una cabra en su honor, su abuela llora al recordar la tristeza que sintieron cuando se fue y su abuelo empieza a buscarle novia. 

Aunque la película traza un viaje extraordinario, el protagonista no posee mucha presencia ni carisma. En el mar de documentales sobre refugiados, este apenas destaca, pero el premio de Praga le ayudará a llegar a más festivales en lugar de conformarse con una distribución limitada en territorios seleccionados.

Heart of Stone ha sido producida por la compañía con sede en París Quark Productions, mientras que Andana Films gestiona los derechos internacionales.

(Traducción del inglés)

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