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PELÍCULAS / CRÍTICAS

Crítica: La Lutte des classes

por 

- Michel Leclerc firma una comedia inteligente sobre la mezcla social en la escuela y el dilema entre los valores morales colectivos y las ideas individuales

Crítica: La Lutte des classes
Edouard Baer y Leïla Bekhti en La Lutte des classes

“Lo privado es la ruptura del pacto republicano, de la igualdad de oportunidades”. Así reacciona la pareja protagonista de La Lutte des classes [+lee también:
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, la nueva película de Michel Leclerc (estrenada en los cines franceses por UGC Distribution), cuando el mejor amigo de su hijo deja la escuela primaria pública del barrio. Con su habitual mezcla de comedia libre, análisis social y mensaje político, el director de Nom des gens [+lee también:
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se centra esta vez en un tema que incomoda a los denominados “bobos” (burgués bohemio) de las grandes ciudades, poetas de la mezcla que no dudan en instalarse en barrios populares pero que terminan renegando de sus valores cuando se trata de la educación de sus hijos. La Lutte des classes, que examina la situación con humor para quitarle peso y reírse de sí misma, se centra en las contradicciones y hace un retrato de los suburbios parisinos mucho más complejo de lo que podríamos imaginar.

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Sofia (Leïla Bekhti) y Paul (Edouard Baer) han decidido vender su pequeño apartamento parisino para comprarse un chalet en la otra punta de la periferia, en Bagnolet. Cinco años después, la pareja vive una vida feliz con sus dos hijos, marcada por el ritmo de los aperitivos con los vecinos, el jardín compartido local, el conservatorio, las excursiones del colegio, etc. Paul es un músico profesional sin dinero, que proviene del punk-rock y conserva un discurso de rebelde anarquista. Sofia, por su parte, se ha criado en Bagnolet y ha aprovechado el ascensor social para ejercer como abogada en un bufete parisino donde asciende en la jerarquía (dedica este logro a una profesora de tercero que quería enviarla a un ciclo formativo de costura). Pero este cielo azul pronto se cubre de nubes: sus amigos del barrio empiezan a retirar a sus hijos de la escuela primaria pública Jean Jaurès para enviarlos a la escuela privada católica Saint-Benoît. Sus motivos: el nivel escolar mediocre y el futuro de sus hijos. Pero también se dejan caer otras justificaciones menos loables (“demasiados negros y árabes”, “la situación ha cambiado”). Paul y Sofia se reafirman en sus valores republicanos pero la duda se instala entre ellos. Más tarde, constatan que su hijo Corentin es el único blanco de su clase y que es señalado por no tener creencias religiosas y por parecer rico. Empiezan los desacuerdos entre ambos padres sobre la actitud que debe tomar su hijo (“No te olvides de que estás un poco solo. Tienes que adaptarte a los demás”, dice uno; “No tienes que renunciar a tus convicciones”, retoca el otro) en una escuela deteriorada donde las clases son agitadas, los recursos económicos han contribuido a la secularización de los centros, y donde Corentin no es feliz. ¿Qué decisión tomarán Sofia y Paul, enfrentados por un dilema entre sus valores y la protección de su hijo?

La Lutte des classes, que también aborda otros temas, dibuja un retrato alarmante de una tendencia creciente hacia una escuela a dos velocidades, la de los ricos y la de los pobres. Pero la película también trata temas como la comunidad, las barreras culturales difíciles de salvar, los discursos angelicales alejados de la realidad, la angustia absurda por la seguridad, el laicismo o el acoso escolar. Este divertido paseo por los suburbios, donde las ideas de izquierdas se contradicen, no reduce su tolerancia y optimismo a medida que se convierte en un análisis social implacable.

La Lutte des classes ha sido producida por Karé Productions y coproducida por UGC Images, Orange Studio (que se encarga de las ventas internacionales), France 2 Cinéma, Chaocorp Productions y la compañía belga Scope Pictures.

(Traducción del francés)

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