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PELÍCULAS / CRÍTICAS

Crítica: Superchamp Returns

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- El film de Félix Koch, una película de superhéroes 100% local, da a Luxemburgo su primer gran récord de taquilla

Crítica: Superchamp Returns
André Jung en Superchamp Returns

La comparación se ha hecho muchas veces: el personaje de cómics luxemburgués Superjhemp, nacido en 1988 de la brillante colaboración entre Roger Leiner y Lucien Czuga, se parece a su primo francés Superdupont. En sus desventuras, estos superantihéroes se enfrentan a un abanico de enemigos de sus países respectivos, por los que luchan cueste lo que cueste. Uno es barrigudo y patriótico, el otro, ultrachovinista y hedonista; ambos son exitosas parodias que han conquistado a varias generaciones de lectores.

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Pero Superjhemp se desmarca: por su marcado carácter luxemburgués, es difícil exportarlo, pues le impulsa la escandalosa voluntad de acercarse a la realidad muy específica del Gran Ducado. Mientras que el recuerdo del Superdupont galo se desdibuja bajo el peso de Astérix y Michel Vaillant, Superjhemp, en cambio, se ha convertido en un referente sin igual en Luxemburgo.

Era el momento de hacer una película. Cuando Claude Waringo, productor de Samsa Films, propuso el proyecto al realizador Félix Koch, partía de una necesidad: conectar con el público del país creando un film 100 % luxemburgués, un producto puramente local. Tres años más tarde, con un presupuesto de 3,5 millones de euros (incluyendo un aporte considerable del Film Fund Luxembourg de 2,5 millones de euros), 30 días de rodaje y una impresionante campaña de promoción, el resultado está a la vista. Superchamp Returns [+lee también:
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ha conquistado la taquilla del país. Un hecho gracioso es que sus resultados superan a escala nacional a los de los superhéroes de Marvel Studios (Vengadores: Infinity War) y Disney (Los Increíbles 2). Y eso no es todo: esta es hoy por hoy la cinta en lengua luxemburguesa más exitosa de la historia del país.

El actor André Jung, activo principalmente en la televisión alemana, interpreta al superhéroe, que ha envejecido varios años con respecto a los cómics originales. En la película, Superjhemp vuelve después de varios años de ausencia; la monarquía de "Luxusburgo" está en peligro tras el robo de la corona destinada al "Petit-Duc Luc". Bajo la máscara del superhombre, descubrimos a un alto cargo desilusionado del "Ministerio de Problemas Sin Resolver" que ya no cree en nada. Su esposa (Désirée Nosbusch), perfecta en el papel de melancólica Lois Lane, no sabe nada el pasado de su marido. El robo de la corona despierta de pronto en ella el recuerdo del amante sobrenatural que él fue. Los dirigentes del Gran Ducado, completamente desesperados, reclaman también el regreso inmediato del héroe. Todos estos son motivos muy buenos para que Superjhemp vuelva a estar en activo.

El film de Félix Koch es un terreno de juego repleto de alusiones al Luxemburgo auténtico. Jean-Claude Juncker, que fue primer ministro del país durante 18 años y aparecía en los cómics, ha sido sustituido en la película por un tal "Bretelle" (Jules Werner), una referencia apenas velada al actual mandatario, Xavier Bettel. La RTL, el principal medio de luxemburgo, se convierte en la "RTHELL", mientras que los monumentos emblemáticos de la capital sirven de telón de fondo a la aventura. Comenzando por el Palacio Gran Ducal, lugar de convergencia nacional en períodos de crisis (el cineasta se ha divertido incorporando imágenes reales de la multitud durante la boda del príncipe heredero Guillaume, en 2012). Los "Dräi Eechelen" (literalmente, "tres glandes") que ornamentan las torres del fuerte Thüngen sirven para neutralizar al terrorista que persigue Superjhemp. Este revolotea por los aires después de consumir la tradicional "cancoillotte" (queso de pasta fundida), que le confiere un poder extraño...

En suma, esta acumulación estrafalaria, apoyada por muchos efectos visuales, hace de la parodia de uno mismo el principal motor del film. Una ironía muy luxemburguesa, pero que puede conectar con muchos espectadores. En particular, los extranjeros (que representan al 48 % de la población) podrán reconocer a su país de adopción. Estamos ante un convincente ejercicio de segundo grado que sin duda dará de qué hablar en el futuro.

Las ventas internacionales de Superchamp Returns están a cargo de la compañía alemana Morefilms.

(Traducción del francés)

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