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GOEAST 2019

Crítica: Acid

por 

- El debut como director del actor ruso Alexander Gorchilin es un acercamiento logrado y libre a un determinado segmento de la juventud rusa

Crítica: Acid

El actor ruso de 26 años Alexander Gorchilin, conocido por sus apariciones en las cintas de Kirill Serebrennikov The Student y Leto (The Summer) [+lee también:
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, ha debutado como director con el drama juvenil urbano Acid [+lee también:
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, que se ha estrenado internacionalmente en la sección Panorama de la Berlinale y triunfó en el reciente goEast – Festival de Cine de Europa Central y del Este de Wiesbaden el mes pasado (leer la noticia). 

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De forma acorde al título (aunque su significado profundo se revelará más tarde), Acid comienza con un auténtico mal viaje. Los veinteañeros Pete y Sasha (Alexander Kuznetsov y Filipp Avdeev, respectivamente, que también aparecen en Let  (The Summer)) llegan a casa de su amigo Vanya y lo encuentran desnudo, drogadísimo y escondido detrás del asiento de un váter, que ha llevado hasta su dormitorio. Tras impedir que se tire por el balcón varias veces, Pete le dice con indignación: "Si quieres saltar, salta". Y lo hace.

A esto sigue una escena funeraria, en la que Pete le recrimina a la madre de Vanya no aceptar la muerte de su hijo, acusándola de no conocerle. Luego, los dos amigos van a una fiesta de techno, donde se encuentran con el misterioso Vasilisk (Savva Saveliev). Este dice ser un artista, y quiere fotografiar el pene de Sasha, que ha sido circuncidado hace poco.

Después de una orgía en casa de Vasilisk, Pete se despierta por la mañana y decide tomar un trago de ácido perclórico, que el artista utiliza para convertir bustos pequeños de la época soviética en "arte provocativo"; Pete acaba en el hospital con quemaduras graves. Por este incidente, se pasa la primera mitad de la película con la boca vendada. 

Mientras tanto, la madre de Sasha, que es vegana y practica la meditación, vuelve de Bangladés a su piso, en un barrio pijo de Moscú, que comparten con la abuela del chico, y en el que han acogido a Pete durante dos meses. Este es el primer indicio de clase en la cinta. El padre de Pete es un político u hombre de negocios influyente, pero está distanciado de su familia, que vive en condiciones mucho más pobres. 

Cuando Pete decide entregarse a la policía por, según él, asesinar a Vanya, el film toma una dirección mucho más descriptiva. En vez de analizar las razones de Pete, Gorchilin se centra en Sasha y sus interacciones con su familia, su novia y su hermana pequeña, así como sus intentos de ayudar a Pete. 

Gorchilin y el guionista Valery Pecheykin construyen de forma lograda el mundo de la juventud urbana sin rumbo, un punto en común con las sociedades occidentales modernas. Esto es Rusia, así que los cineastas aprovechan con creatividad los contrastes y formas extrañas en que se solapan la política, el crimen, la sexualidad, las drogas, la tecnología y la religión, con éxito variable. Pero en su esencia, esta es una película sobre chicos sin padre, chicas sin madre y padres que no tienen ninguna conexión con la realidad de sus hijos fuera del hogar. Gorchilin se esfuerza por centrarse en el tema principal, incluso en los segmentos más disgresivos.

La película abre con una fiesta salvaje, pero luego desciende a un ritmo más moderado, aunque a veces errático, con una fotografía panorámica sobria, clara y bien iluminada, obra de Ksenya Sereda. Los elementos heterogéneos de la premisa y la trama requieren, a veces, un mayor desarrollo, pero entre todos ellos, construyen un conjunto coherente estilísticamente, aunque no en lo narrativo. Gracias a interpretaciones sólidas y decididas por parte de Avdeev y Kuznetsov, los personajes principales y sus motivaciones resultan convincentes, aunque estas no se funden plenamente en el guion.

Acid es una coproducción de las compañías rusas Studio Slon y Truemen Pictures, con el apoyo de Roskino. Las ventas internacionales están en manos de la agencia parisina Wide Management.

(Traducción del inglés)

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