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CANNES 2019 Semana de la Crítica

Crítica: A White, White Day

por 

- CANNES 2019: En el segundo largometraje de Hlynur Pálmason, la muerte conquista al amor (o quizás el amor conquista a la muerte)

Crítica: A White, White Day
Ingvar E. Sigurðsson en A White, White Day

Dos años después de presentar la favorita del festival, Winter Brothers [+lee también:
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, que recibió varios premios, Hlynur Pálmason vuelve con su segundo largometraje, A White, White Day [+lee también:
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(presentado en la Semana de la Crítica de Cannes), con el que demuestra que tiene una larga carrera por delante. La película empieza con una cita inquietante: “Cuando todo es tan blanco que ya no puedes distinguir entre el cielo y la tierra, la muerte habla con los vivos”, que nos recuerda a cierta serie de la HBO; pero en realidad estamos ante un drama modesto y conmovedor sobre un viudo, que pronto se convierte en una historia de fantasmas, donde la esposa fallecida está presente en casi todas las escenas (pero menos que Rooney Mara comiéndose esa tarta).

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Ingimundur (Ingvar E. Sigurðsson) es un jefe de policía fuera de servicio, atrapado en un pueblo (remoto) de Islandia que intenta mantenerse ocupado después de la trágica muerte de su esposa, una mujer con la que estuvo felizmente casado a pesar de que existen pequeños indicios de que pudo haberle sido infiel. Es fácil imaginar cómo Hollywood habría hecho una película de temática similar, con psicología sacada de libros de autoayuda y flashbacks soleados que muestran con detalle lo que perdió. Aquí no ocurre lo mismo, ya que sólo vemos la cara de póquer de Sigurðsson y algunos comentarios breves, que parecen suficientes gracias a esa famosa reserva nórdica de la que hace gala el actor, y que poco a poco se derrumba para ir directo al infierno, mientras se elimina todo rastro de sentimentalismo. Obviamente, en el universo sombrío de Pálmason, hasta el más difícil de los compañeros, un niño, no es un niño adorable.

Winter Brothers fue promocionada como una “historia sin amor”, pero  A White, White Day  va más allá, con un amor que empieza a desaparecer o a cambiar poco a poco. También porque aunque Ingimundur se enfrenta a una pérdida palpable, no encuentra consuelo ni en los recuerdos ni en el pasado feliz que compartió con su esposa (como demuestra la música del compositor británico Edmund Finnis, tan agradable como los pinchazos de una aguja). En cuanto él empieza a sospechar que ella pudo estar llevando una doble vida, no hay vuelta atrás; ya que arriesga todo lo que ha perdido, perfectamente consciente de que cualquier nuevo descubrimiento lo envenenará y no podrá parar. Esta vez, no es necesario “simpatizar con los personajes”. Con él, lo entiendes.

A White, White Day, escrita por Hlynur Pálmason, ha sido producida por Anton Máni Svansson, de la islandesa Join Motion Pictures. Ha sido coproducida por Katrin Pors, Mikkel Jersin y Eva Jakobsen, de la danesa Snowglobe, Anthony Muir de la sueca Film i Väst, y Nima Yousefi de la compañía sueca Hobab. La compañía polaca New Europe Film Sales gestiona las ventas internacionales.

(Traducción del inglés)

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