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CANNES 2019 Competición

Crítica: Mektoub My Love: Intermezzo

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- CANNES 2019: La segunda entrega de la trilogía de Abdellatif Kechiche se revela como una cinta cautivadora e impresionante, aunque también muy extrema, en torno a una noche de pasión en una discoteca

Crítica: Mektoub My Love: Intermezzo
Salim Kechiouche, Shaïn Boumedine y Lou Luttiau en Mektoub My Love: Intermezzo

Adepto al estudio de las ciencias humanas que operan en la cercanía de los cuerpos en movimiento y los lazos del deseo, de las decisiones y el equilibrio vacilante entre la razón y la ignorancia, el cineasta francés Abdellatif Kechiche, en plena "consciencia de su inconsciencia", parece haber adoptado el siguiente lema cinematográfico: "la verdad es la locura". De esta filosofía digna de aquel Diógenes que vivía en un barril, que vemos en la cubierta de un libro que lee en la playa una de las protagonistas, es una demostración intensa y extrema la cinta Mektoub My Love: Intermezzo, presentada en competición en el Festival de Cannes (al que vuelve el cineasta por primera vez desde 2013, cuando ganó la Palma de Oro con La vida de Adèle [+lee también:
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), pues Kechiche se lanza a reconstruir la vida en un grado nunca visto en su filmografía, que sin embargo es rica en momentos muy íntimos. Y a los que la primera entrega de la trilogía, Mektoub My Love: Canto Uno [+lee también:
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, les pareció demasiado centrada en los traseros femeninos, el realizador deja clara sus intenciones con la primera secuencia, una sesión fotográfica de desnudos muy explícita ("mírame", "conquista la cámara").

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Encontramos en una playa de Sète, en septiembre de 1994, al pequeño grupo de amigos jóvenes (y parientes próximos) que conocimos en el primer episodio: los conquistadores Tony (Salim Kechiouche) y Aimé (Roméo De Lacour), y las chicas Ophélie (Ophélie Bau) y Mel (Meleinda Elasfour), así como Céline (Lou Luttiau), una nueva adición a la pandilla. A ellos se suma Dany (Dany Martial), la ex del bello Amin (Shaïn Boumedine), que no está, pero que todos alaban ante Marie (Marie Bernard), una guapa parisina de 18 años que está de vacaciones con sus padres. El ambiente es de relax estival y conversación desatada, "afrutada y azucarada", pero en un aparte, Ophélie y Tony hablan sobre una cuestión mucho más grave: ella está embarazada de él, que es su amante, y ha decidido abortar, porque en un mes se casará con Clément, un comando marine destinado a Irak. Y la joven podrá "ahogar sus penas en el alcohol", pues todos se encuentran esa misma tarde en una discoteca para una noche repleta de bailes supereróticos (del tipo mapouka, daggering y demás) y de deseos entrecruzados y desbocados (en un encadenamiento de secuencias de la apabullante duración de alrededor de dos horas y 40 minutos, sobre las tres horas y 28 que dura la cinta), a la que se suman Camélia (Hafsia Herzi), Kamel (Kamel Saadi), Charlotte (Alexia Chardard) y por supuesto, el distante (y tímido) Amin, que es el centro de varias atracciones…

La fiesta y la diversión máxima, plasmadas sin filtro y en una duración desbordante por el cineasta, hasta el clímax de una escena particularmente cruda (pero en la que la mujer es la que domina), se puntúan con microacontecimientos, miradas y breves diálogos en la barra, en medio de un incesante diluvio sonoro, un consumo de alcohol exponencial y un relajamiento de las formas que "no deja las cosas a medias". En este acuario en ebullición, Abdellatif Kechiche detalla todos los "lados buenos y malos" de un instante fulgurante y altamente enérgico de la vida con una puesta en escena fabulosamente virtuosa, pero su apuesta por una temporalidad extrema, que oscila entre la hipnosis y la sobredosis y el aluvión repetitivo de bailes sexualizados, reclamará al espectador, para apreciar verdaderamente el valor del conjunto de la película, una gran tolerancia y una sólida apertura de mente.

Producida por Quat’sous Films, Mektoub My Love: Intermezzo ha sido coproducida por Pathé, que se encarga además de las ventas internacionales.

(Traducción del francés)

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