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TRANSILVANIA 2019

Crítica: Parking

por 

- Tudor Giurgiu explora el amor y la emigración en su película más lograda hasta la fecha, que ha inaugurado el Festival Internacional de Transilvania

Crítica: Parking

Hace poco dijimos que Florin Şerban era el director rumano más romántico de las últimas décadas, pero ahora tenemos un nuevo aspirante al puesto: Tudor Giurgiu, cuya nueva película, Parking [+lee también:
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, inauguró el pasado viernes la 18ª edición del Festival Internacional de Cine de Transilvania (del 31 de mayo al 9 de junio, en Cluj-Napoca). 

Al principio, conocemos a Adrian (Mihai Smarandache), un hombre rumano que vive en una caravana en las afueras de la sofocante ciudad de Córdoba. Está rodeado de coches usados que supuestamente cuida para su jefe, Rafael (Luis Bermejo). El sueldo no es muy bueno pero Adrian usa el silencio y la soledad de su nueva vida para escribir: es un poeta que huyó de su pequeño pueblo de montaña en Rumanía debido a la falta de oportunidades y de estímulos. Todo cambia cuando conoce a María (Belén Cuesta), mientras hace un recado en otra ciudad para Rafael. Su apasionada historia de amor traspasará la pantalla durante casi toda la película.

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Después de tres largometrajes de ficción que apenas se acercaban a lo que Tudor Giurgiu consideraba que el público rumano quería ver en la gran pantalla —amor lésbico en Love Sick (2006), la comedia accesible Of Snails and Men [+lee también:
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 (2012) y la lucha contra la corrupción del biopic Why Me? (2015)—, con Parking el director ofrece una visión más firme y segura, y una actitud menos inclinada a ceder ante las misteriosas expectativas del público. Este acercamiento más maduro puede explicarse, en parte, porque la película se basa en Closeness, la novela autobiográfica de Marin Mălaicu-Hondrari, que ha escrito el guión junto al director.

La principal fortaleza de la película está en las actuaciones. Smarandache y Cuesta son perfectos para interpretar al poeta pesimista y a la enérgica música, que pronto compartirán la pantalla en una simbiosis convincente (parecen un cocodrilo vago, taciturno y bondadoso con su chorlito). Su química es evidente y puede triunfar sobre la famosa reticencia de los espectadores rumanos ante las producciones locales.

Desde este mismo punto de vista, el hecho de que Adrian sea poeta y tenga talento para las palabras convierte a Parking en una oda a los soñadores y luchadores que dejaron atrás sus cómodas ciudades en busca de una vida mejor en otro lugar. La actitud del protagonista se basa en un contagioso “Lo que sea, será”, pero su visión simple de la vida no eclipsa el coraje (algunos dirán locura) necesario para irse a otro país sin saber el idioma ni tener papeles. Por supuesto, Adrian no es el típico caso de inmigrante dispuesto a trabajar sin descanso para enviar dinero a casa pero su nueva vida, llena de amor y de inspiración, es un fin en sí mismo, y deja a muchos de los espectadores pensando en su propio pasado y preguntándose: “¿Y si…?”.

Parking ha sido producida por la compañía deTudor Giurgiu, Libra Film Productions (Rumanía), en coproducción con Tito Clint Movies (España), La Claqueta (España) y Evolution Films (República Checa). Transilvania Film estrenará la película en Rumanía el 14 de junio.

(Traducción del inglés)

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