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KARLOVY VARY 2019 East of the West

Crítica: Mamonga

por 

- El primer largometraje del director serbio Stefan Malešević es un tríptico heterodoxo y ambiguo con conexiones asociativas

Crítica: Mamonga
Nabi Tang y Vuk Janošević en Mamonga

El primer largometraje del director serbio Stefan Malešević, Mamonga [+lee también:
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, que compite en la sección East of the West de Karlovy Vary, es un debut convincente que se beneficia de su forma de tríptico y de sus muchas ambigüedades. ¿Es una, dos o tres historias? Con las conexiones asociativas de la película y el uso de actores parecidos, podría ser una de las tres, dependiendo de la interpretación del espectador.

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El primer fragmento, largo y oscuro, se desarrolla en una pequeña ciudad de Bosnia. Jovana (la estrella emergente Marta Bjelica, de Offenders [+lee también:
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) es una chica de veinte años que trabaja en una panadería, y ayuda a su padre con su granja de ovejas. Por otra parte, el tímido y reservado Marko (el debutante Dražen Pavlović) es miembro del clan local Denić, liderado por su padre, director de una empresa transportes, donde el joven empezará a trabajar pronto. Mientras tanto, un conductor de la empresa Denić abusa de Jovana a la salida de una discoteca y Marko lo ve todo.

El segundo capítulo se sitúa en un pueblo de montaña de Montenegro, donde parece haber tres habitantes: el viejo Mitar (Momo Pićurić), el cuarentón Bogdan (Dejan Ivanić) y un sacerdote que ha hecho un voto de silencio, interpretado por Pavlović (que también interpreta a Marko). Los tres reciben la inesperada visita de una niña asiática (Nabi Tang) que se ha herido la mano en un accidente tráfico donde hay un camión siniestrado. Ella habla inglés y los aldeanos no, pero la ayudan con la herida. 

En el último fragmento (el más corto y esperanzador), volvemos a ver a Jovana (o eso parece), que ahora vive en una gran ciudad (probablemente Belgrado) con su hijo de unos siete u ocho años, Luka, que no habla. Es un niño inteligente, como afirma su terapeuta, pero algo limita su discurso. En un momento, Luka se aleja del puesto de comida rápida donde trabaja su madre, situado en un arcén, y se mete en un camión aparcado. Lo que sucede a continuación incluye a un personaje interpretado por un actor que se parece mucho al protagonista de uno de los fragmentos anteriores…

Temas como la sociedad patriarcal, el contraste entre el campo y la ciudad y —por supuesto— los camiones constituyen conexiones asociativas entre los fragmentos. El tono cambia de un principio desolador a un final esperanzador, a través de un abanico de elementos cinematográficos: el guión, los elementos visuales o el diseño de sonido, con las composiciones variadas de James Stockton. Un par de toques oníricos y algunos momentos que podrían interpretarse como divertidos o absurdos sugieren que el espectador debe completar varios espacios en blanco. Pero el tema principal —la falta de comunicación y las consecuencias que puede acarrear— está muy presente a lo largo de la película y se ha tratado de forma muy creativa.

La cinematografía de Bogdan Babović, que suele emplear tomas largas y panorámicas, empieza con cielos grises y carreteras cenagosas en el primer capítulo, continúa con la belleza ruda de la Montenegro rural, y termina con días soleados en la gran ciudad. La edición de Malešević y Jelena Maksimović difumina todavía más los límites entre los fragmentos y contribuye a la ambigüedad.

Mamonga es una coproducción entre Nana 143 (Serbia), Sarajevo Film Academy  y Slovo Film (Bosnia), y Code Blue Production, de Montenegro. Las ventas internacionales todavía están disponibles.

(Traducción del inglés)

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