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KARLOVY VARY 2019 Competición

Crítica: Let There Be Light

por 

- La relación entre padres e hijos es el tema principal del segundo largometraje de Marko Škop, que trata sobre el auge de la extrema derecha en Eslovaquia

Crítica: Let There Be Light
Milan Ondrík en Let There Be Light

El segundo largometraje del director eslovaco Marko Škop, Let There Be Light [+lee también:
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, que acaba de estrenarse en competición en Karlovy Vary, es la primera gran ficción de Europa Central que trata de forma explícita el auge de la extrema derecha en el centro de Europa.

Es Navidad y, Milan Deniš (el excelente Milan Ondrík) vuelve desde Alemania, donde trabaja en la construcción, al pueblo eslovaco de Nowa Huta para reunirse con su familia. Su esposa, Zuzca (Zuzana Konečná), se alegra de verlo pero el cansancio y la preocupación por sus tres hijos, a los que cría prácticamente sola, son evidentes en ella. La familia y el resto del pueblo están consternados por el suicidio de Peter, un amigo del hijo adolescente de Milan, Adam (František Beleš).

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Ambos jóvenes pertenecen a la organización paramilitar The Guard, donde son entrenados para “proteger a su familia y a su patria”. Aparentemente, Peter era homosexual. Pero Adam niega saber los motivos que llevaron a su amigo a quitarse la vida.

Mientras tanto, vemos que la familia es muy religiosa y que Milan disfruta limpiando su colección de rifles y ametralladoras (que intenta mantener fuera del alcance de sus hijos). Después de la misa del domingo, los Deniš van a visitar al padre de Milan (Ľubomír Paulovič), un hombre duro y muy religioso que opina que el gobierno fascista eslovaco, un títere durante la Segunda Guerra Mundial, fue la única época buena del país; y humilla a su hijo por ser demasiado blando.

Pero Milan es un buen hombre y, quizás eso es un problema (el fascismo no aumenta porque muchas personas sean malas, sino porque las buenas personas no actúan). Milan habla con los padres de Peter y se entera de que el chico fue violado el día que se suicidó. Cuando empieza a investigar, presionando a su hijo, la familia recibe amenazas. Milan acude a un joven sacerdote (un irritante Daniel Fischer) y se entera de que la iglesia justifica los actos de The Guard más que la policía local.

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, de Jan Gebert, un documental sobre una organización real llamada Slovak Recruits, no tendrán problemas para reconocer la historia y comprobar su realismo. Además del realismo de la trama, también destaca el guión directo y lleno de matices de Škop, donde los pequeños detalles revelan más sobre la sociedad eslovaca moderna de lo que se muestra explícitamente. Sin embargo, Let There Be Light es en realidad una historia sobre cómo los hijos repiten los errores de sus padres al reproducir sus patrones en la relación con sus propios hijos; y, a su vez, cómo esto propicia la atmósfera incendiaria y odiosa para que aflore la escoria de la sociedad.

Let There Be Light es una coproducción entre las principales productoras independientes de Eslovaquia y la República Checa, Artileria y Negativ, respectivamente; con la participación de las dos emisoras nacionales, Radio and Television Slovakia y Czech Television. Aunque este tipo de producción haya dado lugar a una película menos ambigua que un acercamiento propio del cine arte, el tema que trata es muy importante y merece ser exhibido tanto en el cine como en la televisión. La compañía Loco Films, con sede en París, gestiona las ventas internacionales.

(Traducción del inglés)

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