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NIFFF 2019

Crítica: Extra Ordinary

por 

- El film de Mike Ahern y Enda Loughman homenajea a los grandes de la comedia de terror, aportando un refrescante humor negro

Crítica: Extra Ordinary
Will Forte y Maeve Higgins en Extra Ordinary

Después de colaborar juntos en varios cortos, videoclips y anuncios televisivos, Mike Ahern y Enda Loughman vuelven a unir fuerzas como codirectores de su primer largo, Extra Ordinary [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
. En liza en la competición principal del Festival Internacional de Cine Fantástico de Neuchâtel (NIFFF, por sus siglas en inglés), Extra Ordinary es una divertida comedia de terror cuyas desternillantes escenas cautivan al público y prescinden de toda corrección política.

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Esta cinta sobre cazafantasmas con cierto ingenio agridulce es una coproducción belga e irlandesa que se ríe de sí misma desde su propio título. "Extraordinary" es probablemente el adjetivo que Ahern y Loughman querrían ver, como por arte de magia, en las críticas de su primer largo. El humor y la autorridiculización predominan en este banquete de terror alucinatorio que viene del norte. Una buena dosis de fenómenos paranormales, una multitud de exorcismos y muchísimas risas (Will Forte está excelente haciendo de villano): esta parece ser la receta secreta de Extra Ordinary, un largo debut que promete un futuro brillante para dos directores "extraordinarios".

A Rose, una profesora de autoescuela que vive en un pueblo irlandés (interpretada por la asombrosa estrella emergente Maeva Higgins), la conocen principalmente por sus habilidades paranormales, que le permiten hablar y comunicarse con fantasmas. Ella fue entrenada por su padre, que era un famoso cazafantasmas, pero murió accidentalmente por culpa de Rose. La joven fue incapaz de pronunciar correctamente las palabras mágicas que habrían liberado a su padre de un espíritu que le había poseído, y él quedó atrapado para siempre en el reino de los muertos. A pesar de este fatídico error, Rose recibe continuas llamadas de los habitantes del pueblo para exorcizar papeleras y tostadoras poseídas por espectros.

Desilusionada y asustada tras la muerte de su padre, Rose decide no usar nunca más sus poderes sobrenaturales. Pero una llamada particular le llama la atención: la de Sarah, cuyo padre, un viudo atractivo y de ánimo tranquilo (el desternillante Barry Ward), es atormentado a diario por el fantasma de su obsesiva esposa. Mientras tanto, en un castillo muy parecido al del conde Drácula, Christian Winter, una estrella de rock en decadencia, olvidado por el público y la crítica tras un par de singles de éxito, intenta por todos los (satánicos) medios volver a surcar la cresta de la ola. ¿Qué puede hacer? La solución es sencilla: debe sacrificar a una virgen en una ceremonia a la luz de la luna.

Respaldada por un reparto perfecto, Extra Ordinary recuerda a joyas como El baile de los vampiros, de Roman Polanski, o The Rocky Horror Picture Show. El primer largo de Ahern y Loughman está repleto de escenas desternillantes —la improbable coreografía que acompaña al sacrificio de la virgen, los exorcismos realizados para recolectar jarros de ectoplasma, la clase de conducción que recibe la estrella de rock— que nunca son predecibles y que siempre son deliberadamente ligeros y muy refrescantes. Un debut excelente que deja claro algo muy importante: el cine de género no tiene por qué hacernos temblar; también puede hacernos reír hasta que se nos salten las lágrimas.

Extra Ordinary es una producción de Blinder Films en coproducción con Umedia y la estadounidense Epic Pictures Group. Las ventas internacionales también están a cargo de Epic Pictures.

(Traducción del italiano)

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