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GALWAY 2019

Crítica: Jihad Jane

por 

- La ópera prima de Ciaran Cassidy, una coproducción entre Irlandesa, Países Bajos y Suecia, narra la absurda historia de dos mujeres estadounidenses radicalizadas, Colleen LaRose y Jamie Paulin Ramirez

Crítica: Jihad Jane

La presente edición del Galway Film Fleadh acogió el estreno del documental Jihad Jane [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, proyectado dentro de la sección de documentales irlandeses. Es una película sobre el Estados Unidos posterior a los atentados del 11 de septiembre y sobre la radicalización de dos mujeres estadounidenses: Colleen LaRose, una mujer rubia y de ojos azules, de Pensilvania (cuyo arresto dominó los informativos vespertinos de la época), que se llamaba a sí misma Jihad Jane; y Jamie Paulin Ramirez, natural de Colorado, residente en Waterford, Irlanda, y bautizada Jihad Jamie por la prensa estadounidense.

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Siguiendo una narración no lineal (ambientada, sobre todo, entre 2007 y 2011; y también en el presente), el espectador es introducido poco a poco en las entrañas de internet, donde ambos personajes empezaron su proceso de radicalización, pasando varias horas al día en foros pro-terrorismo y viendo vídeos violentos y controvertidos en YouTube. Además de las dos mujeres, los portátiles y ordenadores de mesa también son protagonistas de esta película, ya que varios travellings nos acercan a los monitores para mostrarnos las conversaciones que mantenían ambas mujeres y otros miembros de su “hermandad” vía internet. La película se completa con varios testimonios aportados por el abogado defensor de Colleen, un antiguo experto del FBI que siguió el caso, la madre de Jamie, Christina Mott; su hijo menor, la hermana de Colleen, Pam; y el activista sueco y artista conceptual Lars Vilks, que fue blanco de las dos mujeres y de Mohammad Hassas Khalid, conocido por ser “la persona más joven en ser procesada por terrorismo en Estados Unidos”, que también aparece entre los entrevistados. En particular, Pam y Vilks (de forma más o menos deliberada) se muestran muy sarcásticos ante la cámara, pero son capaces de atenuar un poco la tensión cinematográfica: es una decisión inteligente, ya que hace que el tema sea más fácil de comprender para el espectador. A este respecto, la descripción de los dos pirómanos torpes que intentan matar a Vilks y su declaración, publicada en los medios de comunicación tras el arresto de Colleen (“Me alegro de que ella no me matara”), son memorables.

En términos generales, Jihad Jane es un excelente documental. El tema se trata de forma comprometida, y las ambigüedades y contradicciones de las dos protagonistas emergen ante nuestros ojos: por una parte, parecen no lamentar lo que hicieron; pero por otra, admiten tranquilamente su tormentoso pasado e intentan aceptarlo para seguir adelante. Es un milagro menor, ya que los antiguos terroristas no son fáciles de entrevistar. Además, la película da lugar a una reflexión más amplia sobre la vigilancia de la NSA, la histeria de los medios de comunicación de masas, las clases sociales marginales y la responsabilidad del Estado en la prevención de la radicalización vía internet.

Jihad Jane ha sido producida por Morgan Bushe y Aoife McGonigal para Fastnet Films, con sede en Dublín, Anna Byvald para Silver Films y Sander Verdonk para New Amsterdam Film Company. El documental también ha contado con el apoyo de Screen Ireland, Broadcasting Authority of Ireland, Netherlands Film Fund y Swedish Film Institute, así como las emisoras públicas SVT y RTÉ.

(Traducción del inglés)

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