email print share on Facebook share on Twitter share on reddit pin on Pinterest

LOCARNO 2019 Competición

Crítica: A Girl Missing

por 

- Con su nueva película, Kôji Fukada vuelve a poner en tela de juicio la aparente estabilidad de la sociedad japonesa

Crítica: A Girl Missing
Mariko Tsutsui en A Girl Missing

Estrenada mundialmente en la competición internacional del Festival de Locarno, A Girl Missing [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
(coproducida entre Japón y Francia), del director japonés Kôji Fukada, nos enseña a buscar la realidad más allá de las apariencias, sintonizando al público con una frecuencia inaudible que transmite una canción desconocida y fúnebre.

Muy apreciado en Francia, donde recibió el prestigioso título de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras en 2010, seguido del premio del jurado en Un Certain Regard (Cannes 2016, por su cinta Harmonium [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
), Kôji Fukada sigue dirigiendo su cámara a una sociedad de una calma aparentemente inmutable, quieta como las aguas de un lago sereno. El director sabe, no obstante, que este lago está habitado por temibles criaturas, y no duda en mirarlas de cerca, llegando incluso a mirarlas directamente a los ojos. La que lucha en esta ocasión contra estos monstruos desconcertantes (llamados incomunicación, pérdida y perversión) es Ichiko (interpretada con precisión quirúrgica por Tariko Tsutsui), protagonista de A Girl Missing, que ve cómo su mundo, que ha construido con honestidad, se desvanece a consecuencia de un fatídico accidente.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

Enfermera en una casa de acogida que cuida a enfermos en las últimas fases de sus vidas, la rutina de Ichiko gira en torno al pragmatismo. Este pragmatismo le sirve para simplificar los diferentes elementos que componen su vida, reflejando su tendencia a aceptar la realidad tal y como es. A pesar de sus esfuerzos para sostener la fachada de honestidad que caracteriza su rutina —un trabajo, un novio, un hogar—, Ichiko no puede prevenir lo inevitable. Y una vez que la bomba estalla, esta enfermera tranquila se ve obligada a afrontar la endeblez de su vida perfecta.

Cuando una de las dos nietas de una anciana de la que cuida Ichiko desaparece misteriosamente, descubriéndose que el secuestrador no es otro que el sobrino de la propia Ichiko, su mundo comienza a vacilar peligrosamente, antes de desmoronarse por completo cuando Motoko (la otra nieta de la anciana), que se ha hecho amiga y confidente de la protagonista, la acusa a ella. En efecto, Ichiko una vez le dijo a Motoko que cuando su sobrino era pequeño, le bajó los pantalones del pijama por curiosidad, un episodio que, según Motoko, habría contribuido a crear el monstruo en que el sobrino se ha convertido. Surge entonces una gran agitación mediática, que literalmente pone a la protagonista contra la pared, obligándola a enfrentarse a los fantasmas de un pasado habitado por sombras y llevándola a desarrollar una sed de venganza que es cualquier cosa menos socialmente aceptable. Es un sentimiento imparable que se convierte en la fuerza impulsora de su existencia. 

Ichiko nos muestra cuán desarrollado está nuestro instinto de supervivencia; este mecanismo interno, descrito como una determinación a "seguir viviendo a pesar de lo absurdo de la vida", en palabras del director.

La historia se compone de dos marcos temporales paralelos: uno que describe lo que sucedió antes, durante e inmediatamente después del secuestro, y otro que narra la vida de Ichiko mientras prepara su venganza contra Motoko; una venganza que parece estar dirigida contra la propia vida. Sin recurrir a flashbacks en ningún momento, los dos marcos coexisten, al igual que los subtextos antitéticos de la historia: uno aceptable, el otro, monstruoso.

¿Quién es Ichiko? ¿Qué subyace bajo su aparente normalidad? Estas son las preguntas que la narración desdoblada trata de responder, subrayando la imperfección (e incluso perversión) que caracteriza nuestro propio mundo, así como la fragilidad de nuestros vínculos sociales. Los mundos en que vivimos son endebles y miedosos, ocultándose tras mares de sonrisas falsas.

A Girl Missing es una producción de las compañías japonesas Kadokawa Corporation y Tokyo Garage, junto con la compañía francesa Comme des Cinémas. mk2 Films se encarga de las ventas internacionales.

(Traducción del italiano)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.