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LOCARNO 2019 Competición

Crítica: Longa noite

por 

- El gallego Eloy Enciso da forma a una película de esencia sonámbula y nocturna que deambula a través de las heridas abiertas de la represión franquista

Crítica: Longa noite
Misha Bies Golas en Longa noite

La gran herida abierta de la memoria española es, quizá, el punto de inflexión de la historia reciente que con mayor certeza acierta a describir el universo identitario, político y social del más extenso estado de la Península Ibérica. La Guerra Civil que se libró entre el 1936 y el 1939 y las posteriores décadas de opresión por parte de la dictadura franquista son aún un inmisericorde espejo de luz negra en el que poder verse reflejados, por mucho tiempo que haya podido pasar. Esa luz negra brota en cada pasaje de Longa noite [+lee también:
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, la nueva película del cineasta gallego Eloy Enciso, y se vuelve en sus manos un poderoso elemento plástico con el que moldear un pasado que reverbera en el presente, dando forma a un poderoso retrato sensorial y psicológico que ha llamado la atención del 72° Festival de Locarno, que lo ha invitado a competir por el Leopardo de Oro.

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Los senderos de Longa noite son explorados de la mano de un personaje principal, Anxo (el artista Misha Bies Golas), que vuelve de manera inesperada a su pueblo natal en la Galicia rural tras haber desaparecido durante la guerra, y que va encontrándose con otros personajes que lo confrontan con los recuerdos tanto personales como colectivos de lo vivido durante y después del conflicto. Siguiendo una estructura de tríptico, Enciso modela escenas en las que, primero, se ponen en escena diálogos entre diferentes personajes que radiografían las vicisitudes de la época, segundo, se dan voz a confesiones íntimas y relatos en primera persona que arrojan luz sobre experiencias particulares, y tercero, se leen cartas y memorias de represaliados por el régimen que se erigen como un testimonio y una alusión directa a las víctimas. Sin embargo, para esto, Enciso no utiliza palabras propias, y como ya había hecho en su anterior cinta, Arraianos [+lee también:
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(presentada también en Locarno, pero en Cineastas del presente, en 2012), se sirve de textos ya escritos. La potencia de la escritura de los autores, tanto gallegos como de otros orígenes, Alfonso Sastre, Ramón de Valenzuela, Max Aub, Luis Seoane, Jenaro Marinhas del Valle, José María Aroca y Rodolfo E. Fogwill, articula el deambular de la película.

En los tableaux vivants que dan voz al discurso, vemos a actores no profesionales o venidos del teatro amateur declamando los textos literarios y dramáticos, testimoniales y epistolares, generando sensaciones encontradas de verdad pura y desconcierto. Enciso retrata a comerciantes que quieren beneficiarse entre la pobreza de la posguerra, mendigos que se plantean los principios de los constructores de prisiones o mujeres que solo quieren que la guerra cese para poder vivir en paz, y se acerca aún más a los rostros para narrar los recuerdos más desgarradores de la represión franquista.

Esta decisión instrumental otorga a la película un aura testamentaria y solemne que encaja a la perfección con su faceta formal. La perspectiva de Enciso, que entronca con la de autores como Jean-Marie Straub y Danièle Huillet o Pedro Costa, hace de Longa noite, como se puede esperar, una película pausada, de esencia sonámbula y de naturaleza nocturna, que deposita en su tratamiento visual de la oscuridad sus significados más profundos. El preciso trabajo del director de fotografía Mauro Herce (figura ya indispensable entre la nueva generación de cineastas gallegos) desemboca en un cautivador último tercio del metraje que se adentra en la “larga noche” titular, en un bosque quizá maldito en el que esa luz negra del interior de la historia baña tanto la clandestinidad del personaje principal como la de una herida aún abierta en la sociedad española actual, y que sigue, a juzgar por lo que sucede en ella, todavía condenada al ostracismo.

Longa noite es una producción de Filmika Galaika que aún busca agente internacional de ventas.

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