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LOCARNO 2019 Competición

Crítica: Echo

por 

- La cinta de Rúnar Rúnarsson no es solo otra película de Navidad

Crítica: Echo

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—proyectado en la Competición Internacional del Festival de Locarno— se ambiente en la época festiva de Navidad, culminando con los dichosos fuegos artificiales de Nochevieja y dando un susto de muerte a los animales domésticos, pero aquí no cabe esperar que aparezca Will Ferrell con pantalones estrechos o que Judy Garland gorjee sobre los “días felices de antaño”. En esta ocasión, las festividades solo sirven para compartir una visión panorámica de la sociedad islandesa a través de 56 escenas, todas con diferente duración y tema, y completamente diferentes en general. En efecto, en lugar de centrarse en una sola historia, Rúnarsson trata de abarcar lo máximo posible, en un acto de glotonería cinematográfica que, como cabría esperar, encaja de maravilla con la ambientación elegida.

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Desarrollándose en planos únicos y fijos, capturados hábilmente por la directora de fotografía Sophia Olsson, es casi como si estas escenas le permitieran componer su propio rompecabezas: quita una y el flujo se vería indudablemente afectado, aunque en primera instancia parezcan existir de forma separada e independiente. Siguiendo las mismas reglas (por ejemplo, ningún actor puede aparecer en más de una historia), algunas son más emotivas que otras: una mujer trata de convencer a su ex para que le deje pasar tiempo con sus hijos, un niño muerto yace en un ataúd mientras el conserje habla por teléfono con su hijo, un anciano recibe a un encantador visitante al que probablemente ya ni siquiera reconoce. Otras son más jocosas, demostrando Rúnarsson su magistral dominio de la carcajada cómplice; predeciblemente, no todas estas secuencias funcionan. Pero sí que nos recuerdan una vez más lo agridulce que es realmente la Navidad, a años luz de esos anuncios de Coca-Cola perfectamente construidos, a los que también se alude en la cinta.

Es refrescante ver una película que gira en torno a la Navidad y a la que en realidad no le importa mucho lo que ello supone, situándose lo más lejos posible de Love Actually. Aunque la elección de actores en su mayoría no profesionales tiene perfecto sentido, anclando más el film en la realidad circundante, la estructura elegida lleva más a pensar en tal realidad que a sentirla, justo al contrario que la desgarradora experiencia que era el anterior trabajo de Rúnarsson, Sparrows [+lee también:
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, una historia sencilla con una de las conclusiones más devastadoras que vi ese año. Aunque su talento único para golpearte justo donde duele sin grandes aspavientos sigue totalmente presente aquí, Echo da en último término la sensación de ser más un ejercicio mental que un gesto que procede directamente del corazón.

Producida por Live Hide, Lilja Osk Snorradottir y Rúnar Rúnarsson para Nimbus Iceland y Pegasus Pictures, Echo fue coproducida por Jour2fête, Bord Cadre, Media Rental, MP Films, Nimbus Film, Halibut, con el respaldo del Icelandic Film Centre, Nordisk Film & TV Fond, el Ministerio de Industria e Innovación y el Ministerio de Educación, Ciencia y Cultura de Islandia, y en cooperación con Ruv y Yle. Las ventas internacionales están a cargo de Jour2fête.

(Traducción del inglés)

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