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ANGULEMA 2019

Crítica: Lola vers la mer

por 

- Laurent Micheli presenta el retrato de una chica transgénero que debe reconciliarse con los fantasmas del pasado antes de iniciar una nueva vida

Crítica: Lola vers la mer
Mya Bollaers y Benoît Magimel en Lola vers la mer

Laurent Micheli alcanzó la fama en 2016 con un primer largometraje de producción propia, Even Lovers Get the Blues [+lee también:
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, sobre los amores postmodernos de un grupo de treintañeros que intentaba reinventar las reglas de las relaciones amorosas y sexuales.

Ahora regresa con su segundo largometraje, Lola vers la mer [+lee también:
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, presentado en el Festival de Cine Francófono de Angulema. Lola, una joven transgénero de 18 años, se entera de que su madre, que iba a financiarle la operación de cambio de sexo, acaba de morir. Para respetar su última voluntad, Lola y su padre, al que no ha visto en los últimos dos años y que es opuesto a ella, se ven obligados a viajar hasta la costa belga. En el camino, se darán cuenta de que el propósito del viaje no es el que esperaban…

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Y con razón. La película, que toma prestado el formato road movie, no es tanto un viaje en el espacio sino en el tiempo. Padre e hija, que parten a esparcir las cenizas de la madre en la playa de su infancia, van a retroceder en el tiempo y a revisitar la historia familiar. Una historia distorsionada por el sufrimiento, los traumas y los recuerdos de dos puntos de vista radicalmente opuestos, que se aferran cada uno a su versión.

Por un lado, la hija, profundamente herida por el rechazo de su padre, que se niega a reconocerla; pero también por ese niño pequeño que aparece en las fotos familiares y que parece haber ocupado su lugar en la infancia.

Una de las fortalezas de la película es que pone en escena tanto las preguntas de Lola, su cólera y su energía, como las heridas del padre, que se enfrenta al fracaso de su vida familiar, y a su impotencia para asumir la paternidad. La tensión que aflora en las escenas de confrontación, que tienen lugar en el coche, en el hotel y en la casa de la infancia, refleja el singular recorrido de la chica, que se inscribe en un concepto universal: las relaciones conflictivas con el padre.

A lo largo del viaje, padre e hija aprenderán a releer la historia familiar a la luz de las vivencias del otro, y considerarán reconciliarse con un pasado traumático, que al fin podrán poner en común.

La película se apoya en la dinámica de esta relación y en el personaje de Lola. Laurent Micheli ha imaginado a una joven moderna, libre de elegir su feminidad, e incluso de inventarla. Se aleja de los clichés de uñas de tigresa y exceso de maquillaje. Lola ha sufrido bastante para ponerse nuevos obstáculos.

Lola es interpretada por Mya Bollaers, joven actriz trans para quien es su primera película, a la que aporta su determinación y energía. A su lado, encontramos al siempre impresionante Benoît Magimel (Une fille facile [+lee también:
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), coloso con pies de arcilla.

Lola vers la mer ha sido producida por Benoit Roland para Wrong Men (Bélgica) y coproducida por 10:15! Productions (Francia) y Lunanime (Bélgica). Les Films du Losange gestiona las ventas internacionales, así como la distribución en Francia, mientras que Lumière se encarga de la distribución en Bélgica.

(Traducción del francés)

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