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ANIMEST 2019

Crítica: Fritzi: A Revolutionary Tale

por 

- Matthias Bruhn y Ralf Kukula echan un vistazo a los cambios sociales del 1989 a través de los ojos de un niño de 12 años

Crítica: Fritzi: A Revolutionary Tale

Han pasado 30 años desde 1989, el año que cambió radicalmente la situación de gran parte de Europa, por lo que era de esperar que nos encontrásemos con diversas películas celebrando este evento histórico. Entre ellas, el largometraje de animación Fritzi: A Revolutionary Tale [+lee también:
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, dirigido por los alemanes Matthias Bruhn y Ralf Kukula, debería ser recibido con entusiasmo, ya que permite a niños de todas las edades comprender algunos de los eventos que ocurrieron en esa época, transmitiendo emociones que no están al alcance de ninguna clase de historia. La cinta compite actualmente en la 14ª edición del Festival Internacional de Animación Animest, que tiene lugar en Bucarest del 4 al 13 de octubre.

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El guion de la película, escrito por Beate Völcker (y basado en el libro infantil del mismo nombre de Hanna Schott), se centra en la joven Fritzi, una niña de 12 años que disfruta del verano de 1989 en Leipzig con su mejor amiga, Sophie. Cuando Sophie se marcha con su madre de vacaciones a Hungría, Fritzi y su familia acceden a quedarse con Sputnik, el perro de Sophie. Sin embargo, esta nunca regresa de Hungría, lo que significa el comienzo de una extraordinaria aventura para Fritzi.

La película realiza un gran trabajo a la hora de mostrar lo que ocurrió en 1989 en los antiguos países del bloque soviético, y lo hace ofreciendo a las generaciones más jóvenes una lección memorable: cómo una protesta no violenta puede provocar un cambio socio-político sustancial y duradero, y cómo la voz de muchos puede hacer que se tambalee el poder de unos pocos. Debido a estos dos aspectos, las instituciones educativas deberían aprovechar esta película para mostrarle a jóvenes de todas las edades la historia de los movimientos cívicos.

Con todo, Fritzi no es solo una cinta para niños. Los padres, especialmente aquellos que vivieron una infancia feliz en los años 80 bajo alguno de los antiguos regímenes comunistas, y que ahora son suficientemente adultos como para comprender las particularidades de aquellos sistemas, también disfrutarán la película. Fritzi muestra como un niño puede ser feliz en cualquier ambiente (saludable), donde una cabaña en un árbol y un perro travieso son infinitamente más importantes que los susurros sobre la Stasi o la carencia de ciertos productos. Es poco habitual que una cinta dirigida al público infantil sea capaz de atraer también a una audiencia más madura. Y es igualmente extraño que una película de animación sea al mismo tiempo tan divertida, informativa y educativa como Fritzi.

En cierto momento, la joven dice que ella “no ha hecho nada”, refiriéndose a que sus acciones no han tenido una gran influencia en los acontecimientos, pero esto no es cierto. El sentido común y las preguntas de un niño ayudan a poner en perspectiva las trampas de todo un sistema social, explicando lo inexplicable a los niños de hoy en día.

Detrás de su interesante combinación de fondos ultra-elaborados y personajes minimalistas, Fritzi dibuja una impresionante conexión con la actualidad. En muchos momentos a lo largo de la película observamos extractos de noticiarios en los que las masas tratan de escapar hacia otros países en busca de una vida mejor. Es imposible no captar el paralelismo con la situación de los inmigrantes y refugiados en la actualidad, independientemente de la edad del espectador. Fritzi realiza un trabajo encomiable al recordarnos que todo el mundo, en algún momento de la historia, ha sido un fugitivo, una persona en busca de un lugar mejor para vivir y criar a sus hijos. Y esto es lo que convierte a Fritzi no solo en una lección de historia, sino en una lección de compasión.

Fritzi: A Revolutionary Tale es una producción de Balance Film (Alemania), coproducida por TrickStudio Lutterbeck (Alemania), Doghouse Films (Luxemburgo), Artémis Productions (Bélgica) y Maur Film (República Checa). Weltkino Filmverleih estrena la película esta semana en Alemania.

(Traducción del inglés)

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