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SEVILLA 2019

Crítica: County Lines

por 

- El británico Henry Blake impresiona con un drama realista, áspero e hiriente que rebosa humanidad, un primer trabajo excelente que deja con ganas de más

Crítica: County Lines
Conrad Khan en County Lines

Para dar forma a su primer largometraje como realizador, el cineasta británico de origen neozelandés Henry Blake ha decidido utilizar como materia prima las experiencias acumuladas a lo largo de años en su trabajo con jóvenes en situación de riesgo, labor que sigue desempeñando a día de hoy. Se nota que Blake conoce a la perfección el tema, nada resulta falso o impostado en County Lines, cuyo estreno internacional (tras el mundial en el Festival de Londres) tiene lugar estos días en la sección Las Nuevas Olas del 16° Festival de Cine Europeo de Sevilla.

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Cuando la película empieza nos topamos de frente con Tyler (interpretado por un Conrad Khan al que cualquier elogio se le queda corto), un adolescente con cara de pocos amigos a la que una mujer que no vemos pero sí oímos le explica que, en el negocio en el que está envuelto últimamente, a nadie le importa lo más mínimo lo que pueda ocurrirle. Enseguida, la cinta viaja atrás en el tiempo para contarnos qué es exactamente lo que ha llevado al chaval a esa situación. Vemos que Tyler es un joven normal de cualquier barrio obrero inglés, vive con su madre (encarnada con brillantez por Ashley Madekwe) y su hermana pequeña (una joven y sorprendentemente carismática Tabitha Milne-Price) en un humilde apartamento y acude a un instituto en el que las cosas no van tan bien como deberían.

La situación del protagonista es cuanto menos complicada, la violencia le rodea y no vislumbra luces de esperanza en el horizonte. Es entonces cuando aparece en escena Simon (un convincente Harris Dickinson), un gángster local que busca jóvenes que le sirvan de mula en el negocio de contrabando de drogas que maneja. Es ahí cuando empieza la espiral de decadencia de Tyler, que Blake describe sin escatimar detalles, pero consiguiendo no caer nunca en el sensacionalismo barato ni en el sentimentalismo manipulador. Es más, lo retrata todo con una franqueza, una sensibilidad y un respeto por los personajes, que no nos deja otra opción que sumergirnos de lleno en lo que vemos, dejándonos atrapar por la historia y los seres humanos que la protagonizan.

Es prácticamente imposible encontrar defectos en este trabajo. Los escenarios por los que deambulan los personajes resultan tan reales que estremecen, la luz tenue obra de Sverre Sørdal que ilumina cada uno de los planos consigue crear una atmósfera opresiva que deja sin aliento y el uso sutil e inteligente de la música (responsabilidad de James Pickering) sirve para multiplicar la emoción en los momentos más intensos del metraje. Es una alegría descubrir el talento de un nuevo cineasta cuyo trabajo destila honestidad y compromiso, al que no es difícil relacionar con la tradición del cine social británico que tiene en Ken Loach a una figura totémica. Sin embargo, Blake demuestra tener una mirada propia y una forma de contar original que le permiten brillar sin necesidad de comparaciones y que, al mismo tiempo, nos obligan a permanecer atentos a sus próximos pasos como cineasta.

County Lines es una producción de Two Birds Entertainment y Loupe Films, en colaboración con Belga Productions.

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