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IDFA 2019

Crítica: They Call Me Babu

por 

- El largometraje de coumental de Sandra Beerends cuenta una valiosa historia de autodeterminación usando solamente imágenes de archivo de las Indias Orientales holandesas

Crítica: They Call Me Babu

They Call Me Babu, de Sandra Beerends, creada a partir de material de archivo, consigue contar una historia interesante que es tan relevante hoy como lo ha sido siempre. Su largometraje documental cuenta la historia de Alima, una mujer indonesia que habla de su vida como niñera de una familia holandesa en las Indias Orientales Holandesas en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. La película, que abarca temas como la autodeterminación, los derechos de las mujeres y la opresión es un documento valioso que nos permite repensar la forma en que vemos la historia. Beerends, que tiene raíces indonesias, consigue limpiar el metraje y eliminar el polvo de varias décadas para mostrarnos su notable relevancia (para un público global en general y holandés en particular). They Call Me Babu se ha estrenado en la 32ª edición del International Documentary Film Festival Amsterdam (IDFA), donde también compite en la sección Documental Holandés.

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En la época de las Indias Orientales Holandesas era común entre las familias holandesas grabar vídeos caseros para amigos y familiares donde se mostraba cómo era la vida en la colonia y se hacía alarde de hijos, de la abundancia de frutas tropicales y de curiosidades exóticas. Sentada en los extremos del marco, uno podía ver a la sirvienta o niñera, a la que en esa época se conocía como “Babu”. No es una palabra nativa, sino una contracción de las palabras ba de mujer joven y bu de madre, introducidas por los holandeses. En la actualidad, es una palabra con una connotación negativa que sólo se usa en un contexto colonial.

“Mama, me enseñaste que las niñas deben defenderse y soñar con una gran vida” oímos decir a Alima, una babu que en la adolescencia empieza a trabajar para una familia holandesa. El significado de esta frase cambia a medida que avanza la película. En el mundo familiar de la colonia holandesa, la anima a asumir el puesto de babu. Hasta viaja con la familia a Holanda, el legendario país del que tanto ha oído hablar, mientras cuida del hijo más pequeño, Jantje. Después empieza la guerra, los japoneses ocupan su país, y ella se enamora de Kibut, que es activo en la resistencia. Poco a poco, empieza a darse cuenta de que ellos, como personas, tienen derecho a la autodeterminación —al igual que los holandeses tienen derecho a liberarse de los nazis—. Su familia anfitriona, junto con su querido Jantje, son enviados a campos japoneses, y aunque los echa mucho de menos, también se da cuenta de que había algo malo en la presencia colonial de los holandeses. Es una perspectiva que deja al descubierto la unilateralidad de la historia colonial, tal y como se enseña en las escuelas de Holanda y de otros países occidentales.

Beerends nos muestra el poder de la narración creativa, ya que las 500 imágenes diferentes que usó significan mucho más ahora que en el momento en que fueron tomadas. Debajo de la narración objetiva de los acontecimientos hay una fuerte capa emocional con la que es fácil identificarse y que nos permite entender la complejidad a través de la experiencia, en lugar de la cognición. They Call Me Babu es un collage único que es mucho más fuerte que la mera suma de sus partes.

They Call Me Babu ha sido producida por Pieter van Huystee Film con el apoyo de la cadena holandesa NTR.

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(Traducción del inglés)

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