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IFFR 2020 Competición Big Screen

Crítica: A Perfectly Normal Family

por 

- La danesa Malou Reymann debuta con una película que no podría haber llegado en un mejor momento

Crítica: A Perfectly Normal Family
Mikkel Boe Følsgaard, Kaya Toft Loholt y Rigmor Ranthe en A Perfectly Normal Family

La actriz y cineasta danesa Malou Reymann ha presentado A Perfectly Normal Family [+lee también:
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, su primer largometraje como directora, basado en su propia vida, en la Competición Big Screen del Festival Internacional de Cine de Róterdam. Cuando Reymann era pequeña, su padre decidió realizar una transición de género, al igual que el personaje de Thomas en la película (interpretado por Mikkel Boe Følsgaard, con tal delicadeza y respeto que debería bastar para silenciar a todos aquellos que se quejan de que el personaje no está interpretado por una persona trans), por lo que la cineasta conoce el tema en profundidad. Sin embargo, lo más importante es que Reymann demuestra ser una directora astuta y sensible, capaz de contar una historia simple pero conmovedora (sin ser 100% autobiográfica), consiguiendo además unas magníficas interpretaciones. No es una tarea fácil.

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Sobre todo cuando se trata de trabajar con niños, el eterno desafío para cualquier director, independientemente del presupuesto de la película o de los años de experiencia. En este caso se trata de chicas jóvenes, ya que Thomas tiene dos hijas adolescentes (Kaya Toft Loholt y Rigmor Ranthe). Cuando su esposa decide finalmente darles la noticia (de la peor forma posible, mientras comen pizza), el resultado es tan desgarrador como hilarante, dejando a las chicas boquiabiertas. Tan solo con esta escena Reymann demuestra que es el tipo de directora que se preocupa más por la autenticidad emocional que por la corrección política. De hecho, esta última suele provocar que las personas reaccionen como creen que deberían hacerlo, en lugar de como lo harían realmente. Se trata también de uno de esos momentos que logran que al final el público empatice con todos los personajes.

Esto no quiere decir que la historia sea un camino de rosas. Incluso en un entorno que no resulta especialmente amenazador (lo que puede resultar sorprendente para algunos, ya que Thomas no toma su decisión en la actualidad, sino cuando Britney Spears aún sonaba en la radio), el protagonista debe lidiar con la reacción de sus hijas. Especialmente de su hija pequeña, Emma, ​​una joven que juega al fútbol y recela de la transición de su padre en Agnete, una amante del color rosa ​​a la que no le interesan los deportes. Es precisamente Emma quien parece tener un verdadero problema para enfrentarse al cambio, una inquietud que la joven actriz transmite con belleza y ternura. Casi podemos sentir cómo se encoge su corazón cuando su padre aparece sin avisar en el club de fútbol. Se trata de otro pequeño ejemplo que tiene un gran significado, ayudando a establecer el tono calmado de la historia. Al contrario que algunas transiciones mediáticas de personajes famosos, A Perfectly Normal Family no presenta una revelación repentina, sino la exploración silenciosa de un grupo de personas que deben aprender a estar juntas sin hacerse daño, por muy tentador que resulte a veces. A pesar de que Reymann parece cuestionar el significado de la expresión, lo que termina mostrando es precisamente eso: una familia perfectamente normal.

A Perfectly Normal Family es una producción de René Ezra y Matilda Appelin para la danesa Nordisk Film Production. Nordisk Film Distribution y Orange Valley Production se encargan de la distribución nacional, mientras que las ventas internacionales corren a cargo de la polaca New Europe Film Sales.

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(Traducción del inglés)

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