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SUNDANCE 2020 Competición World Cinema Dramatic

Crítica: Luxor

por 

- Andrea Riseborough ofrece una actuación evocadora en la nueva película de Zeina Durra

Crítica: Luxor
Karim Saleh y Andrea Riseborough en Luxor

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, la nueva película de Zeina Durra, proyectada en la sección World Cinema Dramatic de Sundance, podemos encontrar ruinas por todas partes. Vemos los edificios y monumentos egipcios que han hecho de Luxor uno de los principales destinos turísticos del mundo. Pero esas ruinas, por lo general, son motivo de alegría para muchas personas, no de dolor. El contexto es la manifestación física de lo que realmente interesa a la directora británica: las ruinas del corazón y de la mente.

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Luxor se apoya en una actuación evocativa de Andrea Riseborough, que interpreta a Hana, una doctora que decide tomarse un descanso de las dificultades que conlleva trabajar en zonas en conflicto. Para ello, se instala en una ciudad que una vez fue un lugar feliz para ella. Hana se plantea si debería ir a Yemen, después de haber vuelto de la frontera entre Jordania y Siria. No nos sorprende que se acueste con un estadounidense intrépido y vulgar al que acaba de conocer en el bar del famoso Winter Palace Hotel. Aunque Durra establece rápidamente un tono melancólico y una paz rítmica similar a la corriente del Nilo, nos hace saber que también habrá risas. Encontramos el humor asociado a un encuentro sexual erróneo, pero lo más interesante es la mirada delicada a la espiritualidad vendida (o buscada por) los turistas, que son tan importantes para mantener viva la ciudad. Parece un cliché casi imposible de ocultar: es una película donde la localización es uno de los personajes más importantes.

Un encuentro casual en un barco hace que fluyan más sentimientos. Hana vuelve a tropezar con la misma piedra, el arqueólogo Sultan (Karim Saleh). Hana parece sorprendida, pero hay ambigüedad en sus acciones: ¿Ha vuelto por él? Es una pregunta que no se responde directamente pero que vuelve a plantearse cuando queda claro que son amigos en Facebook. ¿Ella lo buscó antes de volver? Durra no cae en la trampa de dejar las cosas demasiado claras. La directora parece ser plenamente consciente de que el punto fuerte de Luxor está en la ambigüedad y en los intentos de Hana de resolver su problema, mientras intenta arreglar su propia vida. Hay pequeñas señales de un yo anterior y divertido, como hacer alarde de su flexibilidad en un bar o retomar viejas conversaciones con Sultan en una cabina telefónica retro de un hotel.

Sultan es prácticamente un lienzo en blanco. Por ello, Hana tiene espacio para descubrir su propia personalidad y pensamientos. Pero cuando vemos que centra su atención en una chica guapa en bicicleta, no nos queda claro que sea el hombre adecuado para ella. Durra lo deja abierto para que sea el público quien decida.

Mientras en su primera película, The Imperialists are Still Alive!, el diálogo intentaba reflejar la vida cotidiana de la clase media y la búsqueda de un sentido más profundo de la vida. La egiptóloga Salima Ikram tiene un notable cameo, y las reflexiones de los guías turísticos están presentes y son correctas. También hay una buena banda sonora que impulsa la acción. Pero la eficacia de Luxor reside en su deseo de mostrar que la única persona que puede “salvar” a Hana es ella misma.

Luxor es una producción de Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido, llevada a cabo por Film Clinic, Front Row Filmed Entertainment, Film Factory y Shoebox Films. La compañía con sede en París Totem Films gestiona los derechos internacionales. CAA gestiona los derechos para Estados Unidos.

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(Traducción del inglés)

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