email print share on Facebook share on Twitter share on reddit pin on Pinterest

SUNDANCE 2020 Competición World Cinema Dramatic

Crítica: Exile

por 

- Entre ratas muertas y un cochecito de bebé en llamas, el bullying laboral alcanza una nueva dimensión en la segunda película de Visar Morina

Crítica: Exile

El director kosovar afincado en Alemania Visar Morina vuelve al circuito de festivales cinco años después de su ópera prima, Father [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Visar Morina
ficha del filme
]
, para presentar Exile [+lee también:
tráiler
entrevista: Visar Morina
ficha del filme
]
en la Competición World Cinema Dramatic de Sundance y la sección Panorama de la próxima Berlinale.

Explorando la angustiosa vida cotidiana del ingeniero farmacéutico Xhafer (Mišel Matičević), Morina narra la historia de un hombre de origen albanokosovar que se vuelve loco en los suburbios de Alemania. Mientras que su infeliz y rencorosa esposa (Sandra Hüller) debe hacer auténticos malabares para continuar con su investigación posdoctoral y cuidar de sus tres hijos, Xhafer está cada vez más preocupado por los pequeños abusos que sufre en la oficina. Cuando sus compañeros de trabajo lo dejan fuera de la lista de correo electrónico de la empresa, impidiendo el acceso a datos cruciales para sus informes, sus preocupaciones se convierten rápidamente en obsesiones. Las cosas se complican todavía más cuando comienzan a acosarlo aprovechando su fobia a las ratas de laboratorio. Ataques racistas, un matrimonio tenso y una duda que lo domina todo: ¿cuánto será capaz de aguantar? Con la ayuda del guionista Ulrich Köhler (A Voluntary Year [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Henner Winckler
ficha del filme
]
), Morina va intensificando gradualmente el malestar del protagonista. El resultado es un drama oscuro con apariencia de thriller.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

La dirección de fotografía de Matteo Cocco (En mi propia piel [+lee también:
crítica
tráiler
ficha del filme
]
) está marcada por los tonos amarillentos y verdosos, que dan un aspecto de podredumbre. Es una paleta de colores adecuada para los sofocantes y laberínticos interiores de oficina que frecuenta Xhafer. La cámara lo sigue mientras vaga por pasillos claustrofóbicos y oscuros, abriendo numerosas puertas mientras otros las cierran. Esta metáfora encaja perfectamente con el el racismo latente, y a veces descarado, al que tiene que enfrentarse. Las composiciones de Cocco permiten que los elementos fuera de campo interactúen con las diferentes capas, profundidades y espacios vacíos del encuadre, amplificando el torbellino de emociones que experimenta Xhafer.

La paranoia comienza a dominar la vida del protagonista, mientras el compositor Benedikt Schiefer (La vida invisible de Eurídice Gusmão [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Karim Aïnouz
ficha del filme
]
) lo acompaña con la banda sonora. La música logra capturar perfectamente la ubicuidad visceral del tormento de Xhafer, así como incrementar la tensión. Interrumpida de forma irregular por sonidos agudos y reverberaciones, la banda sonora resulta hipnótica y amenazante.

A pesar de que las agresiones no son producto de su imaginación, sino inherentes al ambiente de trabajo blanco y hostil, la percepción nublada de Xhafer condiciona toda la narrativa. Su esposa le quita importancia al acoso que sufre, e incluso le echa la culpa a él: "¿Alguna vez te has parado a pensar que tal vez no lo hacen porque seas extranjero, sino porque eres un imbécil?". Pronto entendemos que Xhafer es mucho más que una víctima, es el estereotipo del Otro que hemos construido en la sociedad occidental. Los silencios incómodos entre Xhafer y su esposa envuelven las sospechas y la desconfianza que alimenta su relación. Cuando se agrava el enfrentamiento entre él y sus compañeros, su mundo y su mente empiezan a desmoronarse. A medida que aumenta la paranoia, vemos acumularse más gotas de sudor en la frente de Xhafer. El protagonista camina constantemente por una delgada línea entre la agitación y la locura, exiliado de su propia vida, lo cual resulta fascinante de observar.

Exile es una coproducción entre Kosovo (Ikonë Studio), Alemania (Komplizen Film y WDR Westdeutscher Rundfunk) y Bélgica (Frakas), vendida al extranjero por The Match Factory.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

(Traducción del inglés)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.