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IFFR 2020 Competición Bright Future

Crítica: Time of Moulting

por 

- El primer largo de ficción de Sabrina Mertens es un prodigioso drama psicológico, compuesto a través de tableaux vivants, sobre una niña maltratada por su madre inestable

Crítica: Time of Moulting
Miriam Schiweck en Time of Moulting

Tras el estreno mundial de Time of Moulting [+lee también:
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, el primer largometraje de Sabrina Mertens en el certamen alemán Max Ophuls Prize, su premier internacional fue acogida en la competición Bright Future de la 49ª edición del Festival de Róterdam. La realizadora nacida en Hamburgo, hasta la fecha especializada en la dirección de cortometrajes documentales, da el salto a la ficción con un escalofriante drama psicológico sobre la evolución psíquica de una familia encerrada en una casa durante la Alemania de los años setenta.

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La película escrita por la misma Mertens está protagonizada por tres miembros de una familia singular, que eligen aislarse del mundo exterior por culpa de la inestable salud mental de la madre. La pequeña Stephanie –interpretada por la actriz Zelda Espenchied durante su infancia y por Miriam Schiweck en su adolescencia– es la principal víctima de esta categórica decisión. Sin embargo, el encierro no es el único problema al que se enfrentará Stephanie a lo largo de estos diez años en los que transcurre la trama. La relación malsana que establece con su madre Sybille (Freya Kreutzkam) –quien yace todos los días en la cama, rodeada de juguetes de su infancia– junto a la indiferencia que siente su padre (Bernd Wolf) hacia ella serán el germen de la personalidad monstruosa que la hija desarrollará a lo largo del tiempo.

Time of Moulting está compuesta por cincuenta y siete episodios, filmados en plano secuencia y cámara fija simulando la estética de un tableau vivant. Dichas cincuenta y siete naturalezas muertas deslumbrantes, concebidas entre Mertens y su director de fotografía Jan Fabi, reproducen la sensación de estancamiento y claustrofobia con la que convive la protagonista durante toda su vida. Por su parte, Mertens también divide la trama en dos bloques temporales, marcados por una elipsis de diez años. El primer bloque funciona como una suerte de prólogo sobre la terrible infancia de la chica, mostrada a través de episodios triviales que resumen su encarcelamiento y soledad. Como, por ejemplo, sus juegos con los caracoles de su jardín, o con trozos de carne por cocinar. En cambio, la segunda mitad, donde transcurrirá ese momento de cambio al que alude el título del film, da a conocer las consecuencias del maltrato psicológico producido por su madre.

Es en la segunda parte, donde Mertens revela el quid del film. Con un nuevo uso de la música y de otros elementos estilísticos, su aparente drama psicológico se convierte progresivamente en una película de terror. Diez años después, la protagonista ha sustituido sus extraños juegos en solitario por prácticas oscuras en las que reproduce sus fantasías masoquistas, que van desde la autolesión básica hasta la masturbación con heridas. Tras dicho salto temporal, Time of Moulting resulta un extraordinario film psicoanalítico sobre la representación y repetición de un trauma de generación en generación. Así, la película pone en escena cómo los traumas reprimidos por los padres siempre serán heredados por sus hijos.

Time of Moulting ha sido producida por Vera Paulmann, Sabrina Mertens y Jan Fabi en el marco de la Filmakademie Baden-Württemberg. La academia también está a cargo de las ventas internacionales.

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