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BERLINALE 2020 Generation

Crítica: Monty and the Street Party

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- BERLINALE 2020: Los rebeldes del cómic danés Mikael Wulff y Anders Morgenthaler hacen de sus travesuras habituales algo orientado a la familia, y con bastante éxito

Crítica: Monty and the Street Party

De los creadores Mikael Wulff y Anders Morgenthaler de la tira cómica de la anárquica Wulffmorgenthaler, nos llega algo ciertamente distinto. Conocidos por atravesar la frontera de casi todo a través de su buen gusto, ahora han adoptado una... ejem... “sensibilidad” más orientada a la familia. El hecho de que el resultado, la película Monty and the Street Party [+lee también:
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ficha del filme
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, haya tenido su estreno internacional en la sección Generation de la Berlinale 2020, habla del éxito de su misión.

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Esto asegura también que tanto fanes como detractores reconozcan instantáneamente al personaje regordete, gruñón, estrafalario, descuidado y pícaro del universo de "WuMo" conforme se van adentrando en el territorio suburbial de nuestro joven héroe cabecilla, un granuja de pelo lila de diez años con mucho entusiasmo. En cuestión de minutos, nos ha presentado a la mayoría de los residentes del edificio, incluyendo a los Skovlykkes y sus lunáticos quintillizos, todos llamados Allan, las dos señoras que poseen un desorbitado número de gatos, el nunca visto bicho raro de Nakskov del número 13, el autoproclamado guardián del vecindario León tras el seto (“¡Mi mamá dice que es un oliscón pervertido!”), la familia que acude a terapia de gritos, otra familia de posibles alienígenas, la pareja de neonazis del sótano, las dos monjas barbudas que van en zancos, y bastantes nudistas haciendo parkour. “Bienvenido y que tengas un buen día” dice con entusiasmo mientras nos saluda.

En cuanto a sus padres, el padre de Monty es un hippie amable y ligeramente ingenuo que ama rasgar su guitarra (realmente mal), mientras que su madre batalla por ser la única voz adulta de la casa. De hecho, ella está parece estar tirando la toalla y forjando un futuro con su amante, un entrenador de Crossfit. Monty, conducido por la tremenda energía que le genera su ferviente furia por la situación, traza un plan. Para la fiesta de la calle de todos los años, organiza un "concierto del amor" con su padre como artista principal que interpretará una bonita canción de amor dedicada a su madre… y, hala, ¡problema resuelto! Sin embargo, surgen algunas viabilidades con las que lidiar, y también algunos obstáculos, pero con un poco de ayuda por parte de sus viejos y nuevos amigos (el bicho raro de Nakskov resulta ser un fenómeno), todo se irá poniendo en su lugar.

De animación 3D y una estética aspirante a Pixar y luciendo un protagonista del estilo de Bob Esponja, en el fondo, Monty and the Street Party, guarda una esencia clásica escandinava. En Monty tenemos un aliado de los últimos días de Alfie Atkins, Madicken y otros pequeños héroes y heroínas nórdicos que se enfrentan a los grandes y pequeños desafíos mundiales sin negarse a un poco de diversión por el camino.  Y viendo que sus padres ahora van a terapia de pareja, solo cabe esperar cuál será la siguiente travesura de la familia Monty en los próximos años. En cuanto al talento musical de su padre... Dejémoslo en que nos quedamos con el boogie/punk/disco tan pegadizo de Yves Gourmenor.

Monty and the Street Party es una producción de los daneses New Creations y Zentropa Entertainments, los belgas Caviar Films y Zentropa Belgium y Zentropa International Sweden con aportaciones de TrustNordisk.

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(Traducción del inglés por Nerea Ros)

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