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BERLINALE 2020 Berlinale Special

Crítica: Last and First Men

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- BERLINALE 2020: El único trabajo como director del compositor islandés Jóhann Jóhannsson es un ensayo erigido sobre una novela de ciencia ficción de 1930 y monumentos de la Yugoslavia comunista

Crítica: Last and First Men

El compositor islandés Jóhann Jóhannsson se encontraba en la cima de su carrera cuando falleció repentinamente en el año 2018, después de trabajar con directores de la talla de Denis Villeneuve y James Marsh, y de componer la banda sonora de la sangrienta y delirante Mandy [+lee también:
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, dirigida por Panos Cosmatos y protagonizada por Nicolas Cage. Sin embargo, durante los últimos años, Jóhannsson también había estado trabajando como cineasta. Su primer (y último) largometraje, Last and First Men [+lee también:
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, acaba de tener su estreno mundial en la sección Berlinale Special del 70º Festival Internacional de Cine de Berlín.

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Estamos ante una obra singular que combina imágenes en blanco y negro de monumentos "brutalistas" de la Yugoslavia comunista, filmados en 16mm, con la banda sonora del propio director, así como un texto sacado de la novela homónima de ciencia ficción escrita en 1930 por el británico Olaf Stapledon, narrado por Tilda Swinton.

Jóhannsson presenta un concepto sólido y una ejecución fascinante, que brilla especialmente en algunos momentos. La historia apocalíptica escrita por Stapledon está contada a través de una carta enviada por la raza humana del futuro a los habitantes del siglo XX. Después de agotar todos los recursos naturales de la Tierra, los humanos continúan evolucionando en diferentes especies más avanzadas, que empiezan habitando Venus para finalmente asentarse en Neptuno, a medida que la radiación del Sol destruye el interior del sistema solar. El texto empleado en la película proviene principalmente de los últimos dos capítulos de la novela, donde se describe la última civilización humana y su organización social.

La historia no está explícitamente vinculada con la yuxtaposición de monumentos “brutalistas” de la antigua Yugoslavia (que presentan unos rasgos particulares en comparación con los edificios que podemos encontrar en otros países de Europa del Este, sobre todo por su estilo futurista), por lo que el espectador puede establecer sus propias conexiones. Un fragmento del texto relata cómo los humanos del futuro han encontrado una forma de influir en el pasado, lo que puede interpretarse como una referencia a los esfuerzos revisionistas que surgieron en la década de 1990 (y que todavía persisten) en los países que conformaban Yugoslavia.

De todas formas, las imágenes y la música son el auténtico motor que impulsa la experiencia visual de Last and First Men. La dirección de fotografía en blanco y negro de Sturla Brandth Grøvlen, marcada por el granulado del 16mm, captura los edificios desde varios ángulos, a menudo desde abajo o desde el aire, logrando que parezcan aún más imponentes, además de centrarse en detalles relacionados con el texto o que presentan algún contraste con la narración. A menudo, parece que observamos los monumentos a través de una especie de neblina donde la cámara se mueve de manera lenta y deliberada.

Del mismo modo, a través del montaje de Mark Bukdahl, la música de Jóhannsson y Yair Elazar Glotman, predominantemente sombría y arrolladora, sirve para remarcar los segmentos más emocionales del texto. Sin embargo, la compleja banda sonora (que emplea instrumentos en directo, modulación de cintas analógicas y efectos digitales) hace mucho más que acompañar la historia. Gracias a la atmósfera que genera, la cinta nos lleva a reflexionar acerca del significado original de los monumentos en la época en que fueron concebidos, así como la importancia que tienen actualmente, después de que los países donde fueron construidos hayan desaparecido en una guerra sangrienta.

Last and First Men es una producción de la islandesa Zik Zak Filmworks. La alemana Films Boutique posee los derechos internacionales.

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(Traducción del inglés)

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