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DOCSBARCELONA 2020

Crítica: The Hypnotist

por 

- En su visualmente inventivo documental, Arthur Franck busca voluntarios para unirse a él sobre el escenario mientras cuenta la historia del hipnotista Olliver Hawk

Crítica: The Hypnotist

En su tercer largometraje —enviado a la edición online del DocsBarcelonaArthur Franck podría haber puesto una venda en los ojos de los espectadores, ya que acabarán igual de confundidos que si hubiesen tenido los ojos vendados. The Hypnotist [+lee también:
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ficha del filme
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es un documental visualmente alegre que parece narrar un misterio complicado, con una voz en off malhumorada y el repiqueteo constante de una máquina de escribir. Todos estos elementos cuentan la historia de Olavi Hakasalo, más conocido como Olliver Hawk, el alias que prefería usar como hipnotizador, su especialidad.

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Como (afortunadamente para el director) nadie conocía al protagonista, Franck sale a jugar. Si la hipnosis consiste en “guiar la mente de una persona hacia una dirección concreta” determinada por el propio hipnotizador, también hace un buen trabajo: comparte breves fragmentos de la compleja vida de Hawk pero rechaza decidirse por una narrativa. Al igual que su protagonista, que supuestamente fue criado por una madre clarividente. Inspirado por las tiras cómicas de Mandrake el mago, empezó a estudiar el oficio a los nueve años, mientras sus amigos “estaban ocupados destrozando nidos de cuervos”. Unos años después, Hawk recorre pueblos de Finlandia, donde adopta osos como mascotas, y parece pensar en Jesús como un colega que perdió hace mucho tiempo (todo ello antes de las acusaciones de fraude de los años 80).

Hay algo muy parecido a Ciudadano Kane en esta historia: un hombre se dedica por completo a un gran futuro que nunca llega a materializarse. Sólo es feliz cuando tiene el control y siempre quiere manejar los hilos, aunque sólo sirva para ridiculizar a personas de pueblos pequeños haciéndoles creer, con su voz persuasiva, que el dinero crece literalmente en los árboles hasta estar listo para usarse. Y si su poder fracasa y no lo consigue, es capaz de convencerse a sí mismo de lo contrario.

Franck, que es un poco tramposo, puede estar explorando un talento natural o un delirio, el tipo de personalidad necesaria para ser el centro de atención, tanto en el escenario como fuera de él. Hawk parece menospreciar a las personas, tan manipulables por un hipnotizador ambulante o un político refinado, y el mero pensamiento de que podría no ser tan especial lo presiona aún más. Esto puede explicar el repentino giro de la película hacia las maquinaciones internas de “Kekkoslovakia”, llamadas así por Urho Kekkonen, presidente de Finlandia durante 25 años, y supuesta influencia de Hawk en el panorama político de la época. Las futuras disertaciones de estudios de cine sobre “testigos poco fiables” suman un nuevo héroe.

The Hypnotist se vuelve demasiado local cuando se centra en la política finlandesa. Además, una ceja mal pegada está a punto de estropear la ilusión antes de la gran revelación de Franck. Pero si uno ve este documental sin conocimientos previos, no sabe qué partes creer o si tomar en serio sus locas teorías de la conspiración o reírse de ellas. Otra vez, como dice el documental: “No todo lo que vemos es cierto”. Y mientras sea una buena historia, que me traigan la venda.

The Hypnotist ha sido producida por Oskar Forstén para la compañía finlandesa Franckforsten. Filmotor gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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