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PELÍCULAS / CRÍTICAS Estonia / Dinamarca

Crítica: Raggie

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- El largometraje de Meelis Arulepp y Karsten Kiilerich es una cinta de animación infantil alegre y ligera basada en un personaje clásico de la literatura estonia

Crítica: Raggie

Entra en la casa de cualquier niño estonio y puede que encuentres un ejemplar de Sipsik, un libro infantil que cuenta la historia del personaje homónimo, cuyas aventuras fueron publicadas por el autor estonio Eno Raud en 1962. Quizás sorprenda que hayan tardado tanto en trasladar el libro a la gran pantalla, pero suele ser el destino de las obras que han marcado a varias generaciones: son tan queridas que parece difícil hacerles justicia por otros medios. Sin embargo, Sipsik ̶ renombrada Raggie [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
para el ámbito internacional ̶   ha llegado a la gran pantalla en una coproducción entre Estonia y Dinamarca, dirigida por Meelis Arulepp y Karsten Kiilerich.

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Ruby, una niña de seis años, adora a su hermano mayor, Mark, a quien considera su mejor amigo. Pero después de un verano idílico, Mark tiene que volver al colegio y su hermana se queda sola. Mark le hace a Ruby una muñeca nueva, Raggie, para que le haga compañía. Cuando Raggie cobra vida (al menos, para Ruby), la vida de la niña se llena de aventuras mágicas que incluyen viajes a la luna, una estancia emocionante (y peligrosa) en la azotea y un oscuro viaje a las alcantarillas. Con tanta diversión, ¿Ruby se dará cuenta de la importancia del cambio y volverá a divertirse con su hermano?

Raggie tiene todo lo esperable de una película de animación moderna para niños. Mediante una paleta de colores primarios brillantes nos ofrece un mundo de emociones agradables (no demasiado, para no asustar a los más pequeños), canciones animadas e importantes lecciones sobre la vida, la familia y el amor. El conjunto está bien ejecutado y montado, con especial atención a los detalles.

La animación por ordenador está muy bien hecha, nos presenta una localización que podría ser la de cualquier ciudad europea y tiene las características de un idilio infantil: árboles, sol brumoso y noches a la luz de la luna, que recrean recuerdos infantiles de verano y aventuras interminables. Pero también hay poco estilo, nada que haga sobresalir a la película del montón. Raggie es similar a otras animaciones de su estilo, diseñadas para entretener a los niños durante sus escasos 74 minutos. En ese nivel, la película funciona muy bien pero los adultos que busquen algo más sofisticado para mantenerse entretenidos se sentirán decepcionados.

La película se encuentra en manos de Level K y se ha presentado hace poco en el Marché du Film de Cannes después de un exitoso estreno en su país en febrero, donde se convirtió en la segunda película estonia más taquillera de todos los tiempos y seguía siendo la más vista antes de que el COVID-19 detuviera su avance.

A Raggie le va a costar generar impacto fuera de su país natal. La película gustará a los más pequeños, el doblaje en inglés resultará atractivo para algunos festivales (en especial, aquellos orientados a niños), y probablemente encontrará su hogar en VoD.

La película ha sido producida por la compañía estonia A Film Eesti y coproducida por A. Film Production (Dinamarca). Ha sido financiada por Estonian Film Institute, Eesti Kultuurkapital, el Danish Film Institute y Creative Europe - MEDIA.

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(Traducción del inglés)

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