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TORONTO 2020 Industry Selects

Crítica: A Good Man

por 

- Tratando un tema muy delicado, Marie-Castille Mention-Schaar explora con gran sentido de la empatía el deseo de tener hijos de un hombre trans increíblemente interpertado por Noémie Merlant

Crítica: A Good Man
Noémie Merlant en A Good Man

“Me haces preguntas, no tengo las respuestas. Yo tampoco sé hacia dónde vamos. No sé cómo va a reaccionar la gente, ni cómo voy a reaccionar yo”. Benjamin y Aude se aman y viven felices en Bretaña, en la Isla de Groix. Ya han superado juntos varias pruebas, pero se meten en un territorio desconocido cuando la única manera de tener un hijo es que Benjamin (que antes se llamaba Sarah y es un transexual en transición) lo tenga.

Géneros, identidades, verdad: ¿Qué es una mujer, un hombre, una madre, un padre? Y “si funciona, ¿cómo vas a experimentar eso? ¿Qué va a decir la gente?” En A Good Man, Marie-Castille Mention-Schaar se arriesga a atacar en la ficción al símbolo máximo de la feminidad, al tabú de la perspectiva (para sí mismo y para los demás) de un hombre embarazado. La película recibió la etiqueta Selección Oficial de la 73ª edición del Festival de Cannes y acaba de ser presentada en el programa Industry Selects de la 45ª edición del Festival de Toronto. Más allá de las posibles polémicas por tratar un tema “espinoso”, la credibilidad y la integridad de la película son frágiles, a pesar de que la cineasta francesa ya demostró su destreza para atraer al gran público hacia temas delicados en Les héritiers [+lee también:
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(la transmisión a las generaciones más jóvenes de las atrocidades del sistema concéntrico nazi) y Le ciel attendra [+lee también:
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(la radicalización islamista de los adolescentes occidentales). Esta vez, va un paso más allá, pero la apuesta es en gran parte ganadora, gracias a un excelente guión (escrito por la directora y Christian Sonderegger, buen conocedor del tema, ya que dedicó su documental Coby [+lee también:
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a su hermanastro transexual) y a una interpretación extraordinaria de Noémie Merlant en el papel de Benjamin, acompañada por Soko (que interpreta a Aude). Activos que permiten a la película sumergirse en una profunda empatía por esta pareja que podría, al igual que los demás, materializar su deseo de un hijo, pero que se enfrenta a dilemas poco comunes.

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A Good Man reconstruye poco a poco su historia (en los hermosos paisajes de la Isla de Groix) y prepara el terreno para el meollo de la trama. Benjamin es enfermero, Aude da clases de baile y ambos disfrutan de su nueva vida tras haber dejado atrás Aix-en-Provence (“Era un infierno para Ben, estamos mil veces mejor aquí”). Seis años de amor los unen desde que se conocieron en una discoteca, cuando Benjamin todavía era Sarah (un episodio narrado en un flashback). Seis años de lucha antes de que Benjamin consiga la identidad legal masculina hacia la que está transformando poco a poco su cuerpo. Pero el deseo de un hijo trastorna por completo su equilibrio y los obliga a redefinir su lugar y su relación con el mundo… Un proceso salomónico y entrañable que Marie-Castille Mention-Schaar retrata con una mirada rigurosa, atenta, que tensa y suelta con habilidad el cordón emocional sin privarse de algunos toques de lirismo, en armonía con la búsqueda (extra)ordinaria de sus dos personajes, abanderados de la fluidez de nuestro tiempo.

A Good Man ha sido producida por Willow Films, France 2 Cinéma y la compañía belga Scope Pictures. Pyramide gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del francés)

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