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DOCAVIV 2020

Crítica: Tokyo Ride

por 

- Ila Bêka y Louise Lemoine firman una película algo torpe que se parece más a un artículo de Lonely Planet filmado

Crítica: Tokyo Ride

Si hay algo que nos queda claro después de ver el documental Tokyo Ride de Ila Bêka y Louise Lemoine, presentado en la competición Depth of Field de Docaviv, es que nadie va a volver a invitarlos a ningún sitio, al menos sin asegurarse antes de que no van a presentarse con una cámara. Cuando finalmente logran reunirse en Tokio con el aclamado arquitecto japonés Ryūe Nishizawa ("Nos llevó más de diez años decidir la fecha, pero finalmente lo conseguimos", nos informa un inserto), el hombre demuestra tener muy buen humor, aunque después de un día entero, ni siquiera él puede evitar preguntar: "¿Vais a grabar también durante la comida?". Para ser sinceros, es un milagro que haya aguantado tanto.

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Esta pequeña película, rodada en blanco y negro, se parece más a un artículo filmado de Lonely Planet que a una historia con una narrativa real. La obra se compromete con el concepto de "road movie", hasta el punto de ver a alguien configurando un GPS o peleándose con las ventanillas del coche, que no paran de empañarse. Nishizawa los invita a dar un paseo "con su Giulia", refiriéndose a su viejo Alfa Romeo: un coche al que adora, pero que parece tener cierto temperamento. Se trata del único día lluvioso en toda la temporada, y Giulia parece estar de mal humor. "Asustada por el clima, Giulia se niega a arrancar", anuncia otro inserto (que a estas alturas ya resulta bastante molesto). Aun así, los protagonistas se embarcan en un viaje para descubrir algunos de los rincones escondidos de la ciudad, mientras escuchamos a Nishizawa hablar de diversos temas: desde su amor por las casas hasta su familia, e incluso sobre una vieja entrevista en la que afirmaba no tener nevera. Y por supuesto sobre arquitectura, por lo que la cinta podría conseguir algunas proyecciones en festivales especializados.

Aunque es fácil entender por qué, después de diez años, los directores querían tener algún tipo de recuerdo de este encuentro, Tokyo Ride es una obra difícil de compartir con otras personas. Es como ver un vídeo demasiado largo sobre las vacaciones de alguien, mientras los orgullosos protagonistas repiten: "Tenías que estar allí para entenderlo". A pesar de sus afirmaciones sobre que los japoneses están "desnudos" en situaciones sociales ("No saben cómo decir 'hola'"), Nishizawa es un anfitrión maravilloso y una presencia fascinante. Aunque se muestra demasiado optimista en lo que se refiere a la diversidad en Europa, es fácil imaginar lo emocionante que debe ser escucharlo para los aficionados a la arquitectura de todo el mundo. No obstante, aunque los realizadores filman su consentimiento, todo parece un poco forzado y abusivo, además de terriblemente torpe, con conversaciones sobre el clima seguidas de preguntas de Bêka sobre el tamaño de la cartera de su guía. Algunas cosas se disfrutan mejor en privado.

Tokyo Ride es una producción francesa dirigida, producida y editada por Ila Bêka y Louise Lemoine.

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(Traducción del inglés)

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