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PELÍCULAS / CRÍTICAS Reino Unido

Crítica: Rebecca

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- El primer largo de gran presupuesto del grande del cine de género británico Ben Wheatley es una adaptación decepcionantemente conservadora del clásico gótico de Daphne du Maurier

Crítica: Rebecca
Kristin Scott Thomas y Lily James en Rebecca

Si estuviésemos a principios de la década de 2010, la idea de una adaptación de Rebecca dirigida por Ben Wheatley generaría expectativas de ultraviolencia y comedia negra, además de pura incredulidad. Podríamos esperar la deconstrucción punk de un gran clásico. En cambio, nos encontramos con una decorosa producción de Netflix, estrenada a nivel mundial esta semana, demasiado tímida para reinventar el material original, limitándose a pintar sin salirse de las líneas.

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La primera adaptación de la novela, dirigida por Alfred Hitchcock en 1940, es una de esas películas que encarnan un género: el romance gótico clásico. Como gran parte de sus mejores trabajos, su resonancia en la actualidad es inconfundible. Por ejemplo, la popularidad de la película en España hizo que la palabra rebeca entrase a formar parte del lenguaje habitual, para denominar el tipo de chaqueta de felpa que lleva Joan Fontaine en la película. La magnífica El hilo invisible, de Paul Thomas Anderson, se presentó como una imaginativa reinterpretación de Rebecca, por lo que era difícil justificar el concepto de una nueva versión más convencional. Aún así, los excelentes trabajos previos de Wheatley, así como la sensación de que podía aportar un carácter personal con su ingenio británico y su humor negro, lo convirtieron en una opción evidente.

Sin embargo, el resultado final se acerca tanto al material original de Daphne du Maurier que podríamos establecer otro paralelismo implacable: el fallido remake de Psicosis dirigido por Gus van Sant. Lily James y Armie Hammer sustituyen, respectivamente, a Joan Fontaine y Laurence Olivier en los papeles de la protagonista anónima y su nuevo marido, el torturado aristócrata Maxim de Winter. Muchos conocerán la historia, mientras que para los más jóvenes (a los que va dirigido este estreno en plataformas), la narrativa se presenta de una manera abruptamente eficiente. El personaje de James, que trabaja como asistente de una adinerada viuda estadounidense en Montecarlo, se enamora del inquietante Max, con quien se fuga rápidamente como recién casados de regreso a su extensa mansión, Manderley, gobernada por su temible ama de llaves, la Sra. Danvers (Kristin Scott Thomas, que rebosa esnobismo en un papel que nació para interpretar).

Sin embargo, existe otro peligro que amenaza a esta infeliz pareja (si se puede ser infiel con los difuntos): Rebecca, invisible pero absolutamente presente, mientras que Wheatley logra mantener las formas ambiguas que adopta en la historia. Es un albatros para Maxim, una amante lesbiana despechada para Danvers y una rival “a muerte” para la nueva Sra. De Winter, interpretada por James de una forma algo más mundana que su predecesora. Más allá de la novela y la película originales, esta noción de la figura reprimida y el trauma romántico con el que cargamos en cada nueva relación es igual de relevante en la sociedad moderna y sus rituales de cortejo. En todo caso, Wheatley y los guionistas Jane Goldman, Anna Waterhouse y Joe Shrapnel enfatizan demasiado esta lectura, exponiendo todo el subtexto. Parecen querer demostrar que conocen todas las lecturas críticas sobre el texto original, por lo que esta Rebecca se parece más a un ensayo sobre el tema de "Rebecca".

Aún así, la habilidad y el talento de Wheatley brillan en algunos elementos, aunque sus florituras estilísticas y su edición no lineal al estilo de Roeg nunca llegan a ser más que desviaciones escénicas de la narrativa principal. Cabe destacar especialmente el diseño de producción de la película, que mantiene un ingenioso equilibrio entre el expresionismo (¡esa sala de espejos!) y el realismo. Es una lástima que, para los espectadores que seleccionan esta película en Netflix, la plataforma no pueda desempeñar el papel de crítico y comenzar a reproducir la versión de 1940. Eso sería un giro propio de Hitchcock.

Rebecca es una producción británica, a cargo de Netflix y Working Title. La cinta ha sido producida por Tim Bevan, Eric Fellner y Nira Park.

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(Traducción del inglés)

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