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LECCE 2020

Crítica: The Food Club

por 

- La directora danesa Barbara Topsøe-Rothenborg ambienta en Italia una historia de amistad y solidaridad entre mujeres maduras

Crítica: The Food Club
Stina Ekblad, Kirsten Olesen y Kirsten Lehfeldt en The Food Club

Nunca es tarde para empezar una nueva vida, sobre todo si sabes hacer una buena salsa de tomate y tienes buenas amigas con las que afrontar la “mierda” que es la vejez. La directora danesa Barbara Topsøe-Rothenborg compone un himno a la fuerza de la mujer, al grito de "¡atrapa el momento!" y al ritmo de Funiculì funiculà, en su comedia The Food Club [+lee también:
tráiler
ficha de la película
]
, presentada como un evento especial en la 21ª edición del Festival de Cine Europeo de Lecce (que se celebra en formato online del 31 de octubre al 7 de noviembre). No importa que la película esté ambientada en Apulia y Funiculì funiculà sea un clásico de la música napolitana, ya que las tres protagonistas, llegadas de la fría Dinamarca, se cuestionarán a sí mismas y encontrarán nuevos estímulos, tanto existenciales como culinarios, en un sur de Italia de postal, cálido y reconfortante, lleno de hombres fascinantes, trullis y orecchiette con grelos.

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A medio camino entre Sexo en Nueva York para mayores de 60 años y Come, reza, ama multiplicado por tres, The Food Club comienza en Nochebuena, cuando Marie (Kirsten Olesen), después de celebrar el día con sus hermosos hijos y sobrinos, descubre que su esposo (Peter Hesse Overgaard) la engaña con otra mujer y quiere el divorcio. Desesperada, se pregunta qué será de su vida. Pero sobre todo, ¿qué hará con el curso de degustación de cocina italiana para dos personas que le han regalado sus hijos? Después de convocar a sus amigas de la infancia, la viuda inconsolable Vanja (Kirsten Lehfeldt) y la liberada e independiente Berling (Stina Ekblad), las tres toman una decisión rápidamente: añadir un asiento a la mesa y marcharse juntas en dirección a la hermosa Apulia.

Una vez en la casa de campo en la que se alojan junto a otros tres compatriotas, las jornadas de las protagonistas estarán marcadas por los distintos menús diarios, los paseos entre los olivares y las sabrosas cenas regadas con vino tinto. Sin embargo, Marie solo puede pensar en su esposo y en la forma de recuperarlo, incluso publicando fotos sexys en las redes sociales; Vanja no logra dejarse llevar con otro hombre que no sea su amado esposo, a pesar de que este lleva un tiempo muerto; y Berling sigue pensando solo en sí misma y negándose a aceptar el paso del tiempo. No obstante, una vez transcurridos los cinco días, es evidente que las tres amigas ya no son las mismas.

Entre un atraco en la calle, una procesión religiosa y mucha música italiana de los años 60, The Food Club se revela como una agradable incorporación a la lista de comedias con personajes maduros que redescubren la vida. Todo es previsible desde el principio, pero la directora y su guionista Anne-Marie Olesen Thinghuus saben sazonar toda la película con una mirada agridulce y sincera sobre la vejez, logrando retratar, a través de las aventuras de estas tres mujeres adultas que encuentran la fuerza en su unión, una hermosa alternativa de vida.

Con un reparto que incluye a Troels Lyby, Mia Lyhne y Michele Venitucci, The Food Club es una producción de la danesa Nepenthe Film y la italiana Lume, con el apoyo de la Apulia Film Commision. LevelK se encarga de las ventas internacionales.

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(Traducción del italiano)

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