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SEVILLA 2020

Crítica: La vida era eso

por 

- David Martín de los Santos debuta en la ficción con una película humilde, emocional e íntima, que sustenta su sutil temática sobre la experiencia interpretativa de la gran Petra Martínez

Crítica: La vida era eso
Petra Martínez y Anna Castillo en La vida era eso

A Petra Martínez se la recuerda sobre todo, en el ámbito cinematográfico, por sus trabajos con Jaime Rosales en La soledad [+lee también:
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, pero el público español la reconoce como uno de los personajes de la sitcom La que se avecina, longeva serie de televisión. La actriz de Jaén, de 76 años, es la protagonista de La vida era eso [+lee también:
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, primer largo de ficción de David Martín de los Santos (nacido en Madrid hace 46 años), que previamente ha dirigido documentales como ¿Generación perdida? y Ni vivos ni muertos. El film compite en la sección oficial del XVII Festival de Cine Europeo de Sevilla tras su estreno mundial, poco antes, en el 33º Festival de Tokio.

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Ese bagaje tras la cámara en el cine de no ficción del cineasta se deja entrever entre las costuras de su ópera prima, un drama de calado íntimo y emocional que no ha sucumbido a las exigencias comerciales de un panorama cinematográfico que tiende a lo estándar y acomodaticio. Pues Martín de los Santos ha apostado por el riesgo y la verdad al retratar a un personaje de una edad que no suele ser protagonista de las películas que se asoman a la cartelera: ahí Petra Martínez, con su naturalidad habitual, le ha insuflado al rol central la energía y la psicología que precisaba.

Ella encarna en La vida era eso a María, una mujer que vive en Bélgica, donde emigró de joven y su familia se ha establecido. Cuando sufre un problema médico, es ingresada en un hospital, en cuya habitación coincide con Verónica, una chica también aquejada de una dolencia cardiaca (encarnada por Anna Castillo, el descubrimiento de El olivo [+lee también:
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de Icíar Bollaín) y, como en toda buddy movie, aunque al principio no se entienden demasiado, entre ellas va surgiendo un tipo de relación sustentada en llenar soledades y verse reflejadas en la otra, como en un espejo.

A partir de ese contacto con Vero comienza el viaje físico y psicológico de María, que le llevará hasta España y, sobre todo, a lo más profundo de sus anhelos, sueños y frustraciones. La cámara de Santiago Racaj (La virgen de agosto [+lee también:
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) será su compañera de odisea a través de la aridez y playas de Almería, y en los momentos novedosos de gozos y zozobras de una mujer a quien no se le dio durante su juventud la oportunidad de desarrollarse –y vivir– plenamente.

De este modo, La vida era eso deviene en un respetuoso y afectuoso homenaje a una generación femenina castrada, educada bajo el servilismo y para jugar un papel secundario en su propia existencia. Ello conlleva un poso de tristeza y melancolía, pero también arroja en este film un rayo iluminador sobre la posibilidad de reinventarse, impulsarse hacia adelante y aprovechar cada segundo. Porque para cada uno de nosotros, la vida es eso que deseamos de verdad y libremente, aunque cueste alcanzarlo.

La vida era eso es una producción de Lolita Films, Mediaevs, Magnética Cine, Smiz&Pixel, Featurent y La vida era eso AIE. La distribuye Elamedia. Su agente de ventas es la estadounidense 34T.

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