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GÖTEBORG 2021

Crítica: The Last Bath

por 

- La ópera prima del director portugués David Bonneville tiene un inicio elegante e interesante, pero no consigue sostener ni la historia ni la relación principal

Crítica: The Last Bath

The Last Bath, la ópera prima del videoartista y director David Bonneville, nacido en Oporto y afincado en Londres, se ha estrenado en la sección Ingmar Bergman Competition del Festival de Cine de Göteborg. Esta elegante película explora con sutileza los deseos y las emociones ocultos y reprimidos para luego precipitarse hacia un final confuso y desagradable.

Josefine (Anabela Moreira, que ha trabajado en Blood of My Blood [+lee también:
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) es una monja de cuarenta años que está a punto de pronunciar sus votos perpetuos en un convento de Oporto, cuando se entera de que su padre ha muerto. Él cuidaba de Alexandre (el carismático Martim Canavarro, en su primer papel protagonista), un chico de 15 años abandonado por su madre, Angela (Margarida Moreira), la hermana de Josefine. Ahora el chico está solo en la enorme casa de campo y Josefine se siente responsable de él.

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Alexandre parece un chico salvaje: tiene los pies destrozados por andar descalzo, se ducha poco y tiene piojos. Josefine decide bañarlo. Es una imagen desconcertante puesto que, a pesar de ser un niño, tiene el cuerpo de un hombre adulto, y es muy atractivo. Esta es la primera señal de la atmósfera que nos presenta Bonneville: un lugar complicado, sensual y potencialmente incestuoso. Cuando Josefine está durmiendo en el sofá, con su vestido ligeramente levantado, Alexandre se acerca y toca con cuidado la erupción de su muslo. Vemos esto desde el punto de vista del chico, con una cámara temblorosa acompañada de una música extraña (como si fuese el punto de vista de un asesino en serie en un slasher). ¿Se convertirá poco a poco en una película de terror?  

Se desarrolla una relación extraña entre ambos, mientras Alexandre se traslada a la cama de Josefine cuando no puede dormir. Al principio, el chico parece distante y desinteresado, pero pronto nos enteramos de que siente pasión por el fútbol y por las chicas (como los chicos de su edad). Mientras tanto, Josefine se encuentra dividida entre su dedicación a la iglesia y la responsabilidad que supone su sobrino.

Pero Angela aparece de repente, con un marido nuevo, y una actitud estirada, con sombrero y gafas de sol. 

A partir de este momento, la película inicia su declive. La relación que se ha construido poco a poco entre una mujer con deseos reprimidos y un chico que no ha aprendido a expresar sus emociones explota, pero no de una forma que lleva a los protagonistas a finalizar su propio viaje. Para mostrar las consecuencias de una decisión emocional e impetuosa, el director opta por humillar a su personaje principal.  

Desde el punto de vista artístico, es una película muy conseguida. El experto director de fotografía Vasco Viana hace un uso excelente tanto de la casa de campo, que es preciosa pero antigua, repleta de sombras y crujidos; como de los viñedos y olivares soleados, que dan a la película una vibra exuberante e intensifican su sensualidad. Moreira vuelve a brillar con una emoción profunda, expresada con sutileza; y si Canavarro encuentra la forma de modelar su considerable talento, tendrá por delante un futuro brillante. En cuanto al director, parece incapaz de decidir hacia dónde quiere dirigir su película, y la estrella en el único árbol de la carretera.

The Last Bath es una coproducción de las compañías portuguesas C.R.I.M. Productions y Bocalupo Films.

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(Traducción del inglés)

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