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BERLINALE 2021 Perspektive Deutsches Kino

Crítica: Wood and Water

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- BERLINALE 2021: El meditativo primer largometraje de Jonas Bak es un conmovedor retrato de una mujer que intenta superar la soledad y la distancia visitando a su esquivo hijo

Crítica: Wood and Water

“Me he jubilado hoy. Nos vemos mañana”. Cuando el tic-tac de un reloj en un pequeño pabellón desierto se convierte en el metrónomo de tus días, la lectura, el punto y las sesiones virtuales de Tai Chi dejan mucho tiempo para pensar en el pasado, en la familia y (sin molestarlos mucho por teléfono porque tienen sus vidas) en los hijos esparcidos en diferentes ciudades o en otros continentes. Así se siente la protagonista de Wood and Water [+lee también:
tráiler
ficha de la película
]
, el primer largometraje del alemán Jonas Bak, una obra que trata con delicadeza el tema de la dualidad y que se ha estrenado en la sección Perspektive Deutsches Kino de la 71ª Berlinale.

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Anke (Anke Bak), que vive en un bonito pueblo situado en un valle en el corazón de la Selva Negra, decide hacer un viaje al pasado: unos días de vacaciones en el campo junto al mar con su hija, Theresa (Theresa Bak), en el lugar donde hace mucho tiempo vivía la familia (“un símbolo de algo que falta en mi vida o en las vuestras: papá ya no está, esa época ya no existe y no volverá jamás”), y donde todavía residen algunos de sus familiares. Un lugar que ha cambiado mucho (el antiguo camino forestal es ahora una larga calle pavimentada; las cabañas cercanas a la playa se han convertido en casas de verano de lujo). Pero Anke echa en falta a otra persona: su hijo Max, bloqueado, según él, por las manifestaciones a favor de la democracia en Hong Kong, pero que, en realidad (como subraya su hermana, menos indulgente o más realista que su madre, algo preocupada), lleva tres años sin poder ir…

Anke sale de su neutralidad, de su aburrimiento y de la atmósfera de tristeza: pasa hacia el otro lado del espejo, desembarca en Hong Kong e inicia una colisión lenta con un mundo muy diferente donde, de un encuentro anodino a otro, hará en solitario (pues Max está ausente) un recorrido iniciático para comprenderse a sí misma y la manera en que se relacionan las cosas, principalmente a través de una investigación psicológica sobre la vida de su hijo. Para ella, empieza una nueva historia apacible…  

Wood and Water, escrita y montada por el director, es una minuciosa exploración de la redefinición del espacio del amor maternal y una invitación a un viaje repleto de delicadas sugerencias sobre temas como la distancia, los contactos humanos y la espiritualidad a una escala muy simple. Una película encantadora, en la frontera entre el documental y la ficción, que disimula bajo su apariencia modesta un sentido muy agudo de las atmósferas envueltas por la cámara del rumano Alex Grigoras y el New Space Music de Brian Eno.

Wood and Water ha sido producida por el propio Jonas Bak y la compañía francesa Trance Films.

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(Traducción del francés)

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