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SXSW 2021

Crítica: Alien On Stage

por 

- Varios conductores de autobús ingleses deciden escenificar el clásico de terror de Ridley Scott, y la producción amateur acaba siendo mejor que Alien: Resurrección

Crítica: Alien On Stage

Cada año, un grupo de conductores de autobús del Reino Unido se reúne para interpretar obras de teatro amateur y recaudar dinero con fines solidarios. Después de años haciendo pantomima, deciden que quieren intentar algo un poco diferente. En lugar de interpretar a Robin Hood, con hombres vestidos de mujeres y mucha participación del público, recurren al Alien de Ridley Scott, una de las películas de terror y ciencia ficción más influyentes de todos los tiempos.

La obra no tiene mucho éxito en su Dorset natal, pero tras llamar la atención de las cineastas Danielle Kummer y Lucy Harvey, el grupo de teatro consigue una función en el Leicester Square Theatre de Londres. A medida que se acerca el día de la gran actuación, el variopinto grupo de conductores de autobús y actores aficionados se esfuerza por sacar tiempo para los ensayos y construir los accesorios necesarios para la obra (incluido un Revientapechos automático), poniéndose cada vez más nerviosos. Cuando llegue el momento de dirigirse al West End de Londres, ¿logrará la tripulación de la ‘Nostromo / Línea 46’ deslumbrar al público?

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proviene de la incongruencia entre el material original y la adaptación. En la película, Parker es interpretado por (el recientemente fallecido) Yaphet Kotto, un hombre corpulento con una presencia intimidante, cuya intensidad se vio amplificada por las propias creencias del actor y su participación en la militancia por los derechos de la comunidad negra. En el espectáculo teatral, Parker es interpretado por Mike, un hombre de unos cincuenta años cuya relación con el movimiento militante negro es, aunque esto es solo una suposición, probablemente inexistente. Para ser justos, a Mike no se le da mal el acento estadounidense, que es más de lo que se puede decir del resto del elenco, que gritan sus 'goddamn' o 'son of a bitch' con un melodioso acento del sur de Inglaterra, mientras muestran distintos niveles de habilidad interpretativa. La teniente Ripley es interpretada por Lydia, que también es la esposa del director de la obra, Dave, y madre del guionista y técnico de sonido, Luc. El propio Dave es un ex-militar que trata de motivar a la tripulación para que aprenda sus frases, preguntándose muchas veces en qué lío se ha metido.

Dejando a un lado las interpretaciones, los accesorios y elementos de decoración corren a cargo del padre de Lydia, el siempre entusiasta Pete, que usa videos de YouTube, cables y una gran cantidad de poliestireno para crear Xenomorfos y Revientapechos por muy poco dinero.

Con todo, la incongruencia del proyecto se trata con respeto y buen humor. Nunca tenemos la sensación de que la película se burle de los participantes o sus esfuerzos. Al contrario, la cinta muestra un afecto genuino por todos los involucrados. De hecho, a pesar de que no hay mucho en juego (no hay un gran conflicto dramático ni revelaciones sorprendentes), el último tercio de la película (que tiene lugar en Londres y contiene una parte importante de la representación teatral) resulta genuinamente conmovedor y tenso. Sentimos los nervios del elenco y el equipo técnico mientras preparan la actuación, seguidos por una oleada de alegría y euforia cuando el público los recibe con entusiasmo. Los títulos de crédito finales suponen un auténtico momento de triunfo.

Kummer y Harvey juegan con el formato para tratar de convertir la película en algo más que una serie de entrevistas a cámara. Los gráficos de la era espacial, algunas animaciones (como un autobús flotando en el espacio), fragmentos de la cinta original de Scott y algunos trucos (grabar la parte inferior de los autobuses para que parezcan naves espaciales) le dan un impulso cinematográfico a la obra, aunque sigue siendo más adecuada para VOD o televisión.

Uno de los pocos problemas que presenta la película es el hecho de no abordar el tono buscado para la representación teatral: ¿sus creadores pretendían en algún momento que se les tomase en serio? Como era de esperar, el público lo trata todo con humor irónico. La propia implicación de las realizadoras a la hora de conseguir la función en Londres también podría haberse tratado con más profundidad.

En cualquier caso, estas son solo pequeñas quejas sobre un documental realmente divertido, dulce y sincero, que celebra cómo el impulso creativo puede encontrarse en los lugares más insospechados.

Después de su estreno internacional en SXSW (con un estreno mundial en el London Frightfest del año pasado), la película debería despertar cierto interés en el circuito de festivales de documentales y cine de género antes de encontrar un hogar en las plataformas de streaming. Tampoco sería sorprendente que, si la pandemia lo permite, el elenco pudiera realizar la obra en otros lugares del mundo.

Alien on Stage es una producción de Fool For Love Films y Western Edge Pictures Ltd.

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(Traducción del inglés)

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