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SAN SEBASTIÁN 2021 Competición

Crítica: Benediction

por 

- Con las inconfundibles señas de identidad que lo distinguen, Terence Davies vuelve con una película delicada e íntima, pero también violenta y grandiosa

Crítica: Benediction
Kate Phillips y Jack Lowden en Benediction

Hay definiciones que hablan del melodrama como aquella obra basada en la narración de sucesos dramáticos y/o violentos que se centra en la dimensión sentimental de los hechos. Si obviamos la falta de hondura psicológica y la escasez de ambición artística y estética que a menudo se le achaca a este género, podemos decir sin ruborizarnos que Terence Davies es un maestro indiscutible en este terreno. Con Benediction [+lee también:
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ficha de la película
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, que compite por la Concha de Oro en la 69 edición del Festival de San Sebastián, el cineasta británico vuelve a poner el foco en un personaje situado en el centro de un huracán emocional de fuerza devastadora. Se trata del poeta Siegfried Sassoon, combatiente en la I Guerra Mundial, crítico feroz de la actitud de su gobierno ante el conflicto, estrella de los círculos sociales más distinguidos y hombre homosexual en eterna lucha con su condición.

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Con un lirismo tan sutil como arrollador marca de la casa, Davies nos lleva de la mano de su personaje principal (brillantemente interpretado por Jack Lowden) y nos adentra en la realidad de una sociedad fascinante y cruel a partes iguales. En principio, vemos en Sassoon a un hombre joven de su época, comprometido con sus ideales y con los intereses de su país. Pronto descubrimos su profundidad humana, con la firme y arriesgada posición que asume al criticar el papel de su gobierno, impasible ante la ingente e incesante cantidad de víctimas que la guerra está provocando. Y, una vez que lo vemos librarse del pelotón de fusilamiento a cambio de una temporada en un centro psiquiátrico, nos encontramos también con su versión más terrenal y vulnerable.

Con un diseño de producción brillante que nunca nos aleja de la verdad de la historia que presenciamos, Davies nos lleva a los salones en los que se reúne lo más granado de la sociedad inglesa de la época. De este modo nos adentramos en una forma de vida llena de privilegios y placeres. Aristócratas y artistas se divierten y establecen relaciones en las que el deseo, la ambición y el ansia de aceptación (propia y ajena) rigen los destinos de todos los implicados. Cuando creemos que la frivolidad y el capricho está a punto de tomar las riendas, la película nos devuelve a la realidad con imágenes reales de la guerra. De este modo, tomamos perspectiva y conseguimos entender más sobre el estado mental y emocional de los seres humanos que desfilan ante nuestros ojos.

Nada se le puede objetar a una cinta plagada de diálogos chispeantes, que siempre parecen a punto de desencadenar un violento incendio. Es más, es justo aplaudir la capacidad de Davies para ofrecer un retrato empático y a la vez punzante de Sassoon, una figura pública de indudable relevancia y un hombre en continuo conflicto a causa de una homosexualidad asumida íntimamente que chocaba con los principios de una sociedad hipócrita y cínica, capaz de arrastrar hasta al más noble de sus integrantes. En definitiva, Benediction es un testimonio brillante de la vida de un hombre único, pero también el de una generación enfrentada a un mundo en violenta descomposición.

Benediction es una producción de EMU Films y M.Y.R.A. Entertainment Europe, las ventas internacionales corren a cargo de Bankside Films.

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