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SAN SEBASTIÁN 2021 Competición

Crítica: Vous ne désirez que moi

por 

- Claire Simon analiza con precisión quirúrgica la peculiar relación entre Marguerite Duras y Yann Andréa a través de un duelo interpretativo de alto voltaje servido por Swann Arlaud y Emmanuelle Devos

Crítica: Vous ne désirez que moi
Swann Arlaud y Emmanuelle Devos en Vous ne désirez que moi

A estas alturas a nadie le puede sorprender que una película de Claire Simon sea desafiante y arriesgada. La directora francesa se ha caracterizado por trabajar un cine valiente y audaz, capaz de plantear preguntas que pocos se atreverían. En Vous ne désirez que moi [+lee también:
tráiler
entrevista: Claire Simon
ficha de la película
]
, a competición por la Concha de Oro en el 69° Festival de San Sebastián, esta línea de transgresión y valentía se mantiene, yendo incluso un paso más allá a la hora de poner en imágenes pensamientos y sensaciones tan honestos como turbadores.

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El germen de la película está en Je voudrais parler de Duras, el libro en el que Yann Andréa recoge la entrevista a la que se sometió voluntariamente para poder explicarse a sí mismo la naturaleza del potente vínculo que le unía a la prestigiosa escritora y cineasta francesa Marguerite Duras. Apoyándose en el trabajo brillante de Swann Arlaud (en la piel de Andréa) y Emmanuelle Devos (que interpreta a la periodista Michèle Manceaux), la directora reconstruye de forma meticulosa este encuentro. La tensión emocional es palpable, pero también impresiona la agudeza intelectual del diálogo entre estas dos personas. Ella, una periodista tenaz pero empática, que no rehúye las cuestiones más peliagudas. Él, un alma atormentada, incapaz de entender la naturaleza y el poder de un amor que le arrebata, que le hace desaparecer para renacer en una forma totalmente nueva. Y detrás de todo esto, la omnipresencia de Marguerite Duras, una mujer tan brillante y sensible a veces, como despiadada y mezquina otras.

La película intercala en la recreación ficticia de la entrevista, imágenes reales en las que observamos la forma en la que Duras y Andrea se relacionaban. Estas imágenes nos dejan claro lo turbio de esta unión, pero también lo verdadero.

Él fue primero un ferviente admirador, un joven gay estudiante de filosofía que decide dejarlo todo cuando la atención que le dedica a su ídolo se ve finalmente correspondida. A los dos amantes no los separaban solo 38 años de edad, los que ella le sacaba él. También existía entre ambos una diferencia de estatus y de bagaje que convertía su relación en un intercambio claramente desequilibrado. A pesar de ello, el vínculo entre los dos es inquebrantable y honesto. Andrea le confiesa a Manceaux que siente que nunca había hecho el amor de verdad hasta el momento en que conoció a la escritora. Le explica también el modo en el que sus deseos y necesidades se repliegan siempre a los de su amante, exigente hasta el extremo de impedirle tener ganas de comer algo diferente a lo que a ella le apetezca. Y a pesar de este sometimiento, de ser insultado por su orientación sexual (descrita por Duras como un acto bárbaro) y de ver su equilibrio mental puesto al límite; Andréa no reniega de todo lo bueno que la pasión y el amor que siente le brindan. El joven se considera un privilegiado por recibir la atención de la mujer a la que idolatra, por ser el centro de su deseo. Y ve en esto una puerta privilegiada a un universo único que admira profundamente, que le garantiza la inmortalidad y la más elevada de las experiencias al alcance de un ser humano.

El juego que Simon nos propone exige atención, paciencia e implicación, pero recompensa con creces al espectador dispuesto a abrir su alma y su mente del mismo modo que lo hacen los personajes que ocupan la pantalla.

Vous ne désirez que moi está producida por Les Films de l’Après-midi y vendida al extranjero por Luxbox.

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(Traducción del inglés)

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