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IDFA 2021

Crítica: Mr. Landsbergis

por 

- En su nueva película, Sergei Loznitsa responde preguntas sobre la ruptura de Lituania con la Unión Soviética durante cuantro sangrientas horas

Crítica: Mr. Landsbergis

A estas alturas, está claro que Sergei Loznitsa no puede ir a un festival de cine sin ganar algo, cualquier cosa, y ha vuelto a ocurrir en IDFA. Además de triunfar como Mejor Película en la Competición Internacional, Mr. Landsbergis también recibió un premio por su edición, junto con una mención especial para Babi Yar. [+lee también:
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por su uso creativo del material de archivo. El hecho de que Loznitsa haya logrado estrenar estas dos películas en el transcurso del mismo año ya es algo impresionante, pero el nivel de detalle de ambas es casi imposible de conceptualizar. No es de extrañar que los jurados sigan arrodillándose en su presencia.

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Aunque la perspectiva de un documental de cuatro horas sobre la decisión de Lituania de abandonar finalmente la Unión Soviética (y todo lo que esto supuso, desde las protestas pacíficas en 1989 hasta la Masacre de enero en 1991), podría asustar a muchos espectadores, lo cierto es que se trata de un tema demasiado grande para abordarlo de otra forma. Loznitsa no quiere limitarse a mostrar algunos aspectos de un proceso tan inspirador como increíblemente doloroso; quiere mostrarlo todo, y necesita tiempo para hacerlo.

Por supuesto, puede resultar difícil. Aunque estamos ante el tipo de película que tiende a describirse como "exhaustiva" y "épica", algunas escenas se extienden durante lo que parece una eternidad. Afortunadamente, como siempre sucede, también hay algo absurdo y entretenido en casi cualquier revolución: ya sea la idea de que el país necesita a un "granjero tolerante con nervios de acero", o la visión sorprendentemente precisa de Mijaíl Gorbachov, que en esta ocasión no se parece tanto a ese luchador por la libertad, como algunos lo han descrito anteriormente. "Libertad... Sí, ya he leído eso antes", comenta con desdén al ver los carteles que sostienen algunos manifestantes. Efectivamente, lo ha leído, pero no parece importarle.

Se trata de una película inusual para Loztnista, ya que en este caso decide incluir una entrevista convencional en la historia, pero solo una: a Vytautas Landsbergis, el primer líder del Parlamento de Lituania tras la declaración de independencia. La voz de Loznitsa también puede escucharse en la película en algunos momentos (aparentemente por primera vez en su obra), lo que podría considerarse una señal de respeto hacia su protagonista, que ahora tiene casi 90 años. El cineasta lo aprecia y quiere destacar su participación en los hechos que llevaron a la liberación de su país. Aunque la estructura convencional de la película (que incluye algunos intertítulos) hace que parezca una clase de historia, lo cierto es que la obra cobra vida cuando aparece el material de archivo.

También es un hecho reconocido que Sergei Loznitsa sabe cómo utilizar este tipo de material. No parece algo olvidado, que se abre camino desde el pasado. El material cobra vida, a través de escenas que se proyectan tanto en blanco y negro como en color, registradas por diferentes videógrafos aficionados, con sus cámaras siempre preparadas para documentar el cambio. Hay una secuencia en particular que, a pesar de ser un mosaico de varias fuentes, está editada de forma tan fluida que podría haber sido filmada en un único plano. Tal vez se trata simplemente del director, o el editor Danielius Kokanauskis, disfrutando del montaje, al igual que cuando mencionan a un archivista, una figura olvidada por la historia, pero cuyo espíritu emulan. En cualquier caso, funciona.

Es interesante ver que, a pesar de todas las escenas multitudinarias que se muestran en la película (y hay unas cuantas), con personas formando la icónica Cadena Báltica o simplemente peleando constantemente, Loznitsa presta mucha atención a su protagonista: el "líder culto" Landsbergis. A quién, aparentemente, sus compatriotas todavía no han reconocido como se merece. Tal vez era necesario alguien externo para darse cuenta de todas las complejidades de la transformación que vivió Lituania, o tal vez es suficiente con escuchar a Landsbergis una vez más, afirmando que "la opresión y las mentiras existen, pero son temporales". Esperamos que realmente tenga razón.

Mr. Landsbergis es una producción de Uljana Kim para Studio Uljana Kim, Sergei Loznitsa y Maria Choustova para Atoms & Void, y Current Time TV.

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(Traducción del inglés)

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