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IDFA 2021

Crítica: Babi Yar. Context

por 

- No hay palabras para describir la masacre que tuvo lugar en 1941 a las afueras de Kiev, y Sergei Loznitsa ni siquiera intenta encontrarlas

Crítica: Babi Yar. Context

Tras su victoria en Cannes, Babi Yar. Context [+lee también:
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le ha valido a su prolífico director, Sergei Loznitsa, una mención especial al mejor uso creativo de material de archivo en IDFA (su otro estreno de 2021, Mr. Landsbergis [+lee también:
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, fue premiada como Mejor Película en el mismo festival, como informamos en nuestra noticia). Su atracción hacia este tipo de material es bien conocida por todos. Aun así, el cineasta vuelve a demostrar que estas imágenes, sin ningún tipo de narración explicativa (lo que podría hacer que empezáramos a considerar echarnos una siesta) son capaces de golpearnos con fuerza.

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En ocasiones, parece que los eventos que tuvieron lugar en la Ucrania ocupada por los nazis en 1941 están sucediendo ahora mismo. Loznitsa no pierde el tiempo estableciendo el peligro inminente, sino que comienza con explosiones que arrasan hogares enteros. Su película, centrada en la masacre que se cobró la vida de miles de personas (33.771, según los informes), se vuelve rápidamente explícita. Observamos innumerables cadáveres inmóviles y moscas que se arrastran por sus rostros, que apenas recuerdan a cuerpos humanos. Todo está ahí, expuesto para que la gente lo vea. Y lo hacen. Pero la clave de la película no está en sus descripciones de la violencia, sino en una frase corta, que nos indica que esta terrible tragedia tuvo lugar “sin ninguna resistencia por parte de la población local”.

Considerando cómo de extendido estaba el antisemitismo en Europa en ese momento (e incluso ahora, como afirman algunos), lo cierto es que no resulta tan sorprendente. Aun así, se trata de sucesos muy cercanos, y que involucraron a mucha gente. La masacre en sí no aparece filmada; se trata del antes y el después: los montones de ropa y pertenencias abandonadas, al igual que en Auschwitz, como una pierna ortopédica sin dueño. A Loznitsa no le importan demasiado las palabras, lo cual es acertado en este caso. Al enfrentarse a imágenes como estas, ¿de qué servirían? “No se puede explicar con palabras; no se puede contar”, repite uno de los testigos durante un juicio “por las atrocidades cometidas por los invasores fascistas”. En cierto sentido resulta irónico, ya que estos son los momentos en los que las palabras se incorporan de verdad a esta historia, principalmente muda, diluyendo un poco su fuerza.

“Fueron asesinadas las abuelas que podían remendar las medias y hornear un pan delicioso, que podían cocinar caldo de pollo y hacer un strudel con nueces y manzanas; las abuelas que no sabían hacer nada más que amar a sus hijos y nietos; fueron asesinadas las mujeres fieles a sus maridos; las mujeres frívolas”, escribió Vasily Grossman en Ukraine without Jews (1943), al que también se cita en la obra, afirmando que “este es el asesinato de recuerdos, canciones tristes, cuentos épicos de tiempos buenos y malos”.

Algunas escenas son verdaderamente perturbadoras, a veces acompañadas por sonidos que parecen un lamento constante, como el de un animal. Otras simplemente muestran que conflictos como estos van y vienen, y luego vuelven otra vez. Los oficiales siempre reciben flores de niños sonrientes, mientras los lugareños observan un nuevo desfile, celebrando el hecho de que han sobrevivido, y tal vez vivan lo suficiente para recibir a otro general y llevarle más flores. Primero, colocan carteles de “Hitler, el Libertador”. Luego los rompen, uno a uno. Editada por el propio director, junto a su colaborador habitual Danielius Kokanauskis y el director polaco Tomasz Wolski (reconocido recientemente por 1970 [+lee también:
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), Babi Yar. Context muestra el círculo vicioso de la guerra, que sigue girando y tal vez nunca se detenga.

“No lo sabíamos”, fue una frase repetida con frecuencia después de la guerra. No fuimos nosotros, fueron ellos: los “perros fascistas”, las tropas soviéticas. Pero esta vez no funciona. La gente lo sabía; simplemente no les importó o decidieron no reaccionar. Estaban demasiado asustados o, comprensiblemente, pensando primero en ellos mismos. O, tal vez, y este es el pensamiento más nauseabundo, en realidad se alegraron de que alguien se ocupara del problema. Después de leer un antiguo extracto de un periódico, que se refería al 29 de septiembre como “un gran día para la ciudad de Kiev”, ahora “liberada de los bárbaros orientales” y que finalmente podía respirar libremente, pasamos de pensar “cómo pudo ocurrir” a “tenemos suerte de que no suceda más a menudo”.

Babi Yar. Context es una producción de la neerlandesa Atoms & Void, coproducida por el Babyn Yar Holocaust Memorial Center (Ucrania).

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(Traducción del inglés)

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